Con el título “Bajo la piel del monstruo” pretende animar a las personas que pasan por esta situación
Ester Iranzo, una paciente afectada por un trastorno de conducta alimentaria, explica en el libro “Bajo la piel del monstruo” su experiencia con la enfermedad y anima a las personas que pasan por este proceso a seguir avanzando. La obra ha sido editada conjuntamente por la Fundació Hospitalàries Martorell y el Hospital Universitari de Bellvitge, centros de referencia para la autora.
El libro nace de la necesidad de transformar el dolor en una herramienta útil y de respuesta a una inquietud personal: “Me pregunté: ¿qué es lo que me habría servido que me dijeran en aquellos momentos tan oscuros? Y a mi familia, ¿qué le habría dado esperanza escuchar?”, explica Iranzo.
El «monstruo» y el camino hacia la esperanza
El título del libro simboliza el «monstruo» de la autoexigencia y el autocastigo, que la autora define como “aquella parte de usted enferma que quiere pisotear su parte sana”. Para Iranzo, escribir no ha sido una manera de darle más entidad, sino todo lo contrario: “Me ha servido para reposicionar al monstruo, dándole el espacio justo y necesario en mi mente para así lograr delimitar el poder que tiene sobre mí”.
La obra quiere transmitir que, a pesar de las dificultades, es posible mantener un proyecto de vida activo. La autora propone la idea de “caminar con la enfermedad en paralelo, vigilando las señales de alerta”, poniendo el énfasis en la necesidad de adaptarse a su evolución y “aprender a vivir con la enfermedad y con lo que le ha quitado”. El objetivo final es lanzar un mensaje de realismo y superación a quien esté pasando por una situación similar: “Aunque crea que no, con esto sí se puede vivir”.
Un proyecto de colaboración institucional
La obra busca generar empatía y ofrecer apoyo especialmente en los momentos de máxima vulnerabilidad, cuando «parece que no hay salida». En este sentido, Iranzo confiesa que ver su relato convertido en una herramienta pública tiene un significado de reparación: “Me ha despegado un poquito la etiqueta de enferma y me siento de nuevo persona. Si puede ayudar a una sola persona, para mí ya habrá sido un éxito”.







