El conjunto de Xavi Pascual superó al Estrella Roja (80-72) con una primera mitad de manual. Ahora tendrá que ganar al Mónaco en su cancha para llegar a los cuartos de final de la Euroliga.
Hay noches en las que un jugador se echa el partido a la espalda antes de que el rival pueda ni reaccionar. Anoche en el Palau Blaugrana, ese jugador fue Will Clyburn. El alero norteamericano salió a la pista como si llevara días guardando algo dentro, y anoche estalló de golpe: seis triples seguidos, sin fallar ni uno, en poco más de ocho minutos. Cuando Pascual lo retiró para darle un respiro, el Palau se puso en pie. El marcador decía 29-21 y el Barça ya controlaba el partido. Ya no lo soltó.
Seis de seis: una actuación difícil de explicar
Para entender lo que hizo Clyburn en el primer cuarto, hay que ponerlo en contexto. El Estrella Roja es el equipo más reboteador de toda la Euroliga, un conjunto que vive de la intensidad física y de ganar la batalla en la pintura. Pues bien: anoche no les sirvió de nada. Dieciocho puntos en menos de ocho minutos, y a partir de ahí el Barça jugó con una renta y una tranquilidad que los serbios no consiguieron hacer mella en ningún momento.
Codi Miller-McIntyre lo intentó por parte serbia, anotando tres triples para mantener a su equipo con vida y recortando diferencias en algún momento del primer cuarto. Pero el Barça siguió a su aire, sin inmutarse.
Hernangómez pone orden y Punter entra en calor
Con la segunda unidad en pista, el Barça estiró la renta, y lo hizo sobre todo gracias a Willy Hernangómez. El ala-pívot anotó seis puntos seguidos, pero su impacto fue igual de grande en defensa y en el rebote — precisamente el terreno donde el Estrella Roja se creía superior. Los blaugrana acabaron casi doblando a los serbios en ese apartado. Kevin Punter, que había tardado un poco en entrar en calor, cerró el segundo cuarto con una exhibición que mandó a los equipos al vestuario con un 47-33 sin discusión.
Tras el descanso, Punter acabó de zanjar la cuestión. Dos triples consecutivos en el tercer cuarto hicieron el 60-38 y pusieron el partido casi en el congelador. El Estrella Roja respondió en el tramo final del tercer cuarto — Miller-McIntyre, Butler y Carter firmaron un buen parcial — y llegaron al último cuarto con doce puntos de desventaja. Suficiente para creer que podían remontar.
El final tuvo su momento de angustia
El cuarto cuarto tuvo su punto de tensión. El Estrella Roja llegó a situarse a siete puntos a falta de dos minutos, con Butler anotando y el Barça fallando desde el exterior. Un momento tenso en el Palau. Pero Tornike Shengelia aguantó desde la pintura, Tomas Satoransky clavó un triple en el momento justo y Punter acabó de cerrar el marcador. Resultado final: 80-72.
Clyburn acabó con 22 puntos, siete rebotes, tres asistencias y una valoración de 26. Punter, también con 22. Satoransky aportó 11 puntos desde el banquillo. Por parte del Estrella Roja, Miller-McIntyre fue el mejor con 19, seguido de Butler con 16.
Ahora toca el Mónaco, y no será fácil
El próximo capítulo se juega el viernes en el Principado. El Barça tendrá que ganar al Mónaco en su cancha para entrar en los cuartos de final, donde le esperaría el Olympiacos con el factor pista a su favor. El recuerdo es reciente y no invita al optimismo fácil: hace apenas doce días, el Barça cayó en esa misma pista.
Pero el baloncesto es tanto de cabeza como de piernas, y la noche de ayer debería haber dejado el vestuario blaugrana con la moral alta. El Mónaco, que perdió su propio partido del play-in ante el Panathinaikos por 87-79, también se juega la continuidad europea. Quien gane, a cuartos. Quien pierda, a casa. El viernes en Montecarlo se acaba el juego.








