Israel retomó los bombardeos sobre territorio libanés pese al acuerdo de cese al fuego alcanzado semanas atrás, reavivando la tensión en una región ya marcada por la disputa geopolítica entre Washington y Teherán. La tregua había sido presentada como parte de los compromisos negociados entre Irán y Estados Unidos durante las conversaciones realizadas en abril, aunque desde entonces tanto Israel como Hezbollah se acusan de incumplir el acuerdo.
Los ataques israelíes alcanzaron distintos puntos del Líbano y dejaron al menos seis muertos y varios heridos, según informó la Agencia Nacional de Noticias libanesa (NNA). Uno de los bombardeos impactó una vivienda en la localidad de Zellaya, donde murieron el alcalde del pueblo y tres de sus familiares. La zona atacada se encuentra fuera del área meridional del país, pese a que las Fuerzas de Defensa de Israel habían asegurado que sus operaciones se limitaban al sur libanés.
La NNA también reportó otro ataque en el distrito de Nabatiyah, en el sur del país, que dejó dos víctimas fatales. Mientras tanto, funcionarios israelíes sostuvieron que la ofensiva buscaba eliminar a un comandante de la unidad Radwan, fuerza de élite vinculada a Hezbollah. Aunque medios israelíes afirmaron que el dirigente murió en el operativo, ni Hezbollah ni las autoridades libanesas confirmaron la información.
Desde Tel Aviv, el gobierno de Benjamin Netanyahu justificó las incursiones argumentando que son necesarias para impedir amenazas contra el norte de Israel. La unidad Radwan ha sido señalada anteriormente por Israel por supuestas infiltraciones fronterizas y secuestros de militares. Al mismo tiempo, las operaciones militares en el sur del Líbano también tienen un impacto político interno para Netanyahu, quien enfrenta crecientes críticas internacionales por la guerra en Gaza y una fuerte presión doméstica.
Israel mantiene además una “zona de seguridad” dentro del territorio libanés que se extiende hasta unos diez kilómetros de la frontera, bajo el argumento de prevenir ataques contra poblaciones israelíes del norte.
Las autoridades libanesas denunciaron los bombardeos como una ruptura directa del alto el fuego. El primer ministro Nawaf Salam señaló que un cese efectivo de las hostilidades podría abrir espacio para negociaciones indirectas entre representantes de ambos países en Washington. Durante abril ya se realizaron reuniones diplomáticas entre enviados libaneses e israelíes en la capital estadounidense, aunque el proceso sigue siendo frágil debido al rechazo de Hezbollah a cualquier acercamiento con Tel Aviv.
La situación también ha profundizado las divisiones políticas dentro del propio Líbano. Tras el inicio de los ataques de Hezbollah contra Israel en marzo, en apoyo a Irán, el gobierno encabezado por Salam y el presidente Joseph Aoun impulsó contactos diplomáticos inéditos con Israel. Esto generó tensiones entre el movimiento chiita —alineado con Teherán— y sectores gubernamentales que consideran necesaria una vía de negociación para evitar una expansión del conflicto.
En paralelo, Donald Trump anunció el 23 de abril una extensión temporal del alto el fuego y expresó su intención de reunir a Netanyahu y a Joseph Aoun en busca de un eventual acuerdo. La Casa Blanca busca reducir la inestabilidad regional y garantizar la seguridad de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético global.
Sin embargo, los líderes libaneses sostienen que aún no existen condiciones reales para avanzar hacia conversaciones formales. Nawaf Salam afirmó que cualquier negociación dependerá, en primer lugar, de un calendario claro para la retirada israelí del territorio libanés. Asimismo, el gobierno pretende reforzar el monopolio estatal sobre las armas, una medida que coincide con las exigencias israelíes de desarmar a Hezbollah.
El presidente Joseph Aoun declaró recientemente que una reunión con Netanyahu sería prematura mientras continúen los ataques israelíes. Según el mandatario, la prioridad inmediata es detener las ofensivas militares y estabilizar la situación en la frontera.
De acuerdo con el Ministerio de Salud del Líbano, la guerra entre Israel y Hezbollah dejó más de 2.700 muertos. Incluso después de la entrada en vigor de la tregua, los enfrentamientos y bombardeos ya provocaron centenares de nuevas víctimas, con al menos 385 fallecidos y 685 heridos.









