El Real Madrid tiene sobre la mesa una sanción económica de peso para Federico Valverde y Aurélien Tchouameni después de la pelea que protagonizaron el jueves 7 de mayo y que terminó con el centrocampista uruguayo en el hospital con una brecha en la frente. El club descarta, en principio, aplicar una suspensión deportiva a los dos futbolistas, lo que dejaría abierta la puerta a que Tchouameni pueda jugar el domingo en el Camp Nou contra el Barcelona (21.00 h, Movistar). La última palabra sobre su convocatoria la tendrá el entrenador Álvaro Arbeloa. Valverde, en cambio, no estará disponible bajo ningún concepto: el protocolo ante contusiones craneofaciales exige un reposo mínimo de entre 10 y 14 días.
El club abrió expedientes disciplinarios a ambos jugadores pocas horas después de lo ocurrido. La resolución no tiene plazo fijado, pero la gravedad de los hechos hace prever una multa muy cuantiosa.
Dos días de tensión y un golpe en la frente
El conflicto venía de antes. El miércoles 6 de mayo, durante el entrenamiento en Valdebebas, una entrada especialmente dura provocó un primer encontronazo entre ambos que acabó con un breve altercado en el vestuario. Desde el club se quitó hierro al asunto, se habló de «cosas del fútbol» y se dio por hecho que los dos jugadores habían pasado página.
Pero al día siguiente, jueves, la situación fue a más. La sesión volvió a caldear los ánimos y la tensión se trasladó otra vez al vestuario. En medio de la discusión, entre gritos y empujones, Valverde resbaló y se golpeó la cara contra una mesa. El impacto le abrió una brecha en la frente que necesitó varios puntos de sutura. Arbeloa lo acompañó primero al botiquín de la ciudad deportiva y después fue trasladado a un hospital para cumplir el protocolo habitual ante un traumatismo craneoencefálico. El veredicto médico: entre 10 y 14 días de baja.
La relación entre ambos llevaba tiempo deteriorándose. Aunque durante las primeras temporadas de Tchouameni en el club el trato era cordial, el clima entre ellos se fue enrareciendo a lo largo de este curso hasta desembocar en lo que ha ocurrido esta semana. En el vestuario, la mala sintonía entre ambos era un secreto a voces que hasta ahora no había estallado de forma abierta.
Reunión de emergencia y crisis en el vestuario
Esa misma tarde, el director general ejecutivo del club, José Ángel Sánchez, convocó de urgencia a toda la plantilla en el vestuario de Valdebebas. Que la dirección interviniera directamente dejaba clara la magnitud del problema y la intención de frenar cualquier repercusión más allá de los muros del club. La reunión sirvió para poner sobre la mesa la necesidad de reconducir la convivencia de cara al tramo final de la temporada.
El equipo volvió a entrenarse el viernes por la mañana, pero el ambiente era pesado. La temporada ha resultado complicada puertas adentro: las tensiones en el vestuario han ido desgastando primero a Xabi Alonso y ahora a Álvaro Arbeloa, y los incidentes de esta semana han sacado a la luz problemas que hasta ahora no salían de las instalaciones de Valdebebas.
El clásico del domingo, en el aire para Tchouameni
La sanción económica que prepara el club no descarta automáticamente a Tchouameni del clásico del fin de semana. Arbeloa deberá decidir en las próximas horas si incluye al centrocampista francés en la convocatoria para el Camp Nou, en un contexto interno especialmente delicado. Todo dependerá de cómo valore el técnico el estado anímico del vestuario y la disposición real del jugador.
Valverde, por su parte, ya es baja confirmada por protocolo médico. El club lo comunicó oficialmente poco después de conocerse lo sucedido. El capitán del equipo tendrá que esperar como mínimo diez días antes de reincorporarse a la dinámica del grupo y volver a pisar el césped de Valdebebas.







