El seguimiento de la peste porcina africana (PPA) en el área metropolitana de Barcelona sumó la semana pasada nueve positivos más en jabalíes, todos dentro de la zona de alto riesgo en torno a Collserola. La última actualización del Departamento de Agricultura sitúa los nuevos casos en cuatro ejemplares en Molins de Rei, cuatro en Sant Cugat del Vallès y uno en Castellbisbal. Son municipios que ya habían registrado positivos y forman parte del área más próxima al brote.
Los datos proceden de 380 muestras analizadas, con 371 resultados negativos. La tasa de positivos se mantiene en el 2,4%, una cifra baja, pero suficiente para confirmar que el virus sigue circulando. Desde el primer caso, detectado el 28 de noviembre, el recuento global llega a 306 animales afectados sobre 4.858 jabalíes examinados. La zona de alto riesgo incluye diecinueve municipios metropolitanos, con Cerdanyola del Vallès como punto central del brote inicial.
La PPA no afecta a las personas, pero sí tiene consecuencias graves para la fauna porcina y la actividad ganadera. Por eso, las administraciones mantienen un dispositivo amplio en Collserola y piden prudencia a la ciudadanía, sobre todo cerca de barrios, caminos y espacios verdes.
Capturas y refuerzo del dispositivo
En el territorio infectado, los equipos de Agentes Rurales y Mossos d’Esquadra del Departamento de Interior y Seguridad Pública capturaron la semana pasada 322 jabalíes. El dispositivo cuenta con el apoyo de las cuadrillas locales de cazadores, del Grupo Especial de Prevención de Incendios Forestales (GEPIF) y de los equipos de control cinegético gestionados por Tragsa. Desde el inicio del seguimiento, las capturas en la zona infectada llegan a 4.925 ejemplares.
Fuera de los municipios de alto o bajo riesgo, las batidas en Cataluña han permitido retirar 26.587 jabalíes desde el 1 de enero. Abril y mayo son meses sin batidas ordinarias, un dato que ayuda a entender el ritmo actual. Para reforzar el control de la población, el Govern ha aprobado ampliar el periodo hábil de caza del jabalí y reducir las trabas administrativas ante la persistencia del brote.
El jabalí tiene una gran capacidad de adaptación, pero no es una especie urbana. La proximidad de Barcelona a Collserola facilita que algunos ejemplares entren en zonas urbanas y periurbanas cuando encuentran comida fácil. Eso genera riesgos para los animales y puede afectar a espacios verdes, mobiliario urbano y puntos sensibles para la seguridad de las personas.
Medidas municipales para reducir la presencia urbana
El Ayuntamiento de Barcelona trabaja para que la ciudad resulte menos atractiva para el jabalí. La prioridad es limitar el acceso a la comida, el principal motivo por el que estos animales se acercan a los barrios. El gobierno municipal, con Jaume Collboni al frente, ha reforzado una línea de actuación que combina prevención, información vecinal e intervenciones concretas en las zonas de contacto con Collserola.
Las medidas se despliegan en dos frentes. Por un lado, campañas informativas dirigidas a la ciudadanía, sobre todo en los barrios de montaña. Por otro, coordinación con las gestoras de colonias felinas para evitar que los jabalíes accedan al alimento de los gatos comunitarios. Este trabajo permite reducir los puntos de atracción sin romper la gestión habitual de estos espacios.
Sobre el terreno, se realizan desbroces para alejar las zonas de descanso de los animales del espacio urbano. También se han iniciado pruebas piloto para modificar vegetación, riego y jardinería con criterios de jardinería de bajo consumo de agua. Además, el consistorio bloquea papeleras y contenedores y actúa en la franja de montaña con cierres perimetrales, pastores eléctricos y pasos canadienses, rejillas instaladas en el suelo para dificultar el paso de los animales sin alterar el uso ordinario del espacio público.
Las recomendaciones a la ciudadanía son sencillas. No hay que dar de comer a los jabalíes, ni dejar restos en áreas de picnic, ni abandonar bolsas de basura fuera de los contenedores. También conviene no acercarse a ellos, porque son animales salvajes y pueden reaccionar de manera imprevisible. En caso de encontrarse con uno, es mejor mantener la distancia, hacer ruido para alejarlo y evitar cualquier contacto físico.








