Los servicios de emergencia intervinieron el martes por la tarde en una explosión registrada en un piso de la calle Venero, en el barrio de Poblenou de Barcelona. El siniestro dejó dos personas heridas graves y otras nueve con lesiones leves. Los heridos graves son una madre y su hijo de diez años, que fueron trasladados en ambulancia al Hospital Vall d’Hebron con quemaduras de distinta gravedad. Las otras nueve personas fueron atendidas en el lugar de los hechos y no necesitaron ingreso hospitalario.
La explosión se produjo a las 13.34 horas en el número 13 de la calle Venero. Según explicó el jefe de los Bomberos de Barcelona, Carlos Chico, el piso afectado se encuentra en la primera planta, puerta quinta. La deflagración derribó un tabique y también dañó la vivienda contigua. Los dos pisos quedaron inhabilitados. El resto del edificio, en cambio, no presentaba daños estructurales relevantes en una primera revisión.
La bombona de butano, principal línea de investigación
La madre estaba cocinando cuando se produjo la explosión. Como el edificio no tiene gas natural, los servicios de emergencia trabajan con la hipótesis de que el origen del siniestro podría estar relacionado con una bombona de butano. Los Bomberos precisaron que las lesiones más graves no se deben solo a la onda expansiva, sino sobre todo a las quemaduras provocadas por el incendio posterior.
Los Mossos d’Esquadra han asumido la investigación con el apoyo de los Bomberos de Barcelona. El objetivo es determinar exactamente qué ocurrió y si hubo una fuga, una conexión en mal estado, una manipulación incorrecta o cualquier otra circunstancia que explique la explosión. Por ahora, la bombona de butano es la principal hipótesis, pero la investigación sigue abierta.
El dispositivo de emergencia fue amplio. Trabajaron una decena de dotaciones de los Bomberos, unidades de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Urbana, y nueve ambulancias del Sistema de Emergencias Médicas. El teléfono 112 recibió 30 llamadas relacionadas con el siniestro. La columna de humo se vio desde distintos puntos de la zona y la fuerza de la explosión obligó a actuar rápidamente para asegurar el inmueble.
Desalojo del bloque y calles cortadas
La Guardia Urbana cortó la calle Venero y algunos tramos cercanos de las calles Llull, Pujades y Llacuna. Todo el bloque fue desalojado por precaución mientras los equipos de emergencia revisaban el estado del edificio. También se confinó de forma preventiva la residencia de personas mayores Fundació Pere Relats, situada justo al lado.
La explosión dejó a muchos vecinos en estado de shock. Algunos explicaron que las paredes cedieron de golpe, sin ningún aviso previo. Otros relataron que trabajadores del bar de enfrente sacaron una escalera para ayudar a la madre herida y a su hijo a bajar del piso. En un edificio de doce plantas donde viven varias familias migrantes, la incertidumbre sobre cuándo podrán volver a casa ha generado una gran angustia.
Quejas por el mantenimiento del edificio
Varios vecinos aseguraron después del siniestro que el inmueble acumulaba deficiencias y que el mantenimiento había sido insuficiente durante años. Según los afectados, todos los residentes viven de alquiler y el estado general del bloque ya era motivo de preocupación antes de la explosión. La investigación deberá aclarar si estas condiciones tuvieron alguna relación o si se trató de un hecho puntual vinculado a la bombona.
El caso vuelve a poner el foco en la seguridad de las viviendas antiguas que no disponen de gas natural y que utilizan bombonas de butano para cocinar. Este sistema todavía es habitual en algunos edificios, pero exige conexiones en buen estado, revisiones y una manipulación cuidadosa. Lo ocurrido en Poblenou muestra hasta qué punto una explosión en un solo piso puede afectar a todo un bloque en pocos segundos y obligar a desplegar un amplio dispositivo de emergencia.





