La obra del pintor y el ceramista Josep Llorens Artigas fue un encargo para su ampliación en 1968
El Consejo de Ministros ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de bien mueble el mural cerámico de Joan Miró situado en la fachada de la Terminal 2B del aeropuerto de El Prat. El Ministerio de Cultura inició en noviembre de 2025 la tramitación del expediente para esta declaración, lo que supone el máximo nivel de protección establecido en la legislación actual.
l panel es obra del artista catalán en colaboración con el ceramista Josep Llorens Artigas y fue un encargo del Ayuntamiento de Barcelona para dotar de modernidad la ampliación de la infraestructura en 1968. Mide 50 metros de ancho por 10 de altura y está compuesto por 4.865 baldosas esmaltadas rectangulares.
El mural del aeropuerto forma parte de la etapa de grandes murales cerámicos realizados por ambos artistas entre las décadas de 1940 y 1980, junto con otras obras emblemáticas en espacios públicos e instituciones internacionales como la sede de la UNESCO en París (1957), la Universidad Harvard (1960), el Museo Solomon (9). (1968) o el Palacio de Congresos de Madrid (1979).
Concebido como gran obra de bienvenida a los visitantes que llegaban por vía aérea, este mural es un panel de piezas cerámicas de dimensiones excepcionales. Con una superficie de 500 metros cuadrados, está formado por 4.865 baldosas esmaltadas rectangulares dispuestas horizontalmente y alcanza un peso total aproximado de 35 toneladas.
Todas las placas se cocieron en un horno de tipo noborigama del taller de Josep Llorens Artigas, un horno escalonado que produce resultados irregulares y desiguales en la superficie de las cerámicas. Esta característica se ve acentuada por los efectos de color y luz producto de la libertad en el esmaltado de Miró y Artigas. Fueron necesarias 464 hornadas para hornear las casi 5.000 piezas del mosaico.
El montaje de la obra se realizó en 1970 y duró seis meses. Se instalaron 60 placas diarias para cubrir los 500 metros de superficie del mural y se inauguró el 18 de marzo de 1971.
Con la elaboración de este gran mosaico, el autor cumplió la promesa hecha en 1968, cuando afirmó que Barcelona tendría «la gran obra que todavía no le había ofrecido».







