No tardó ni media hora. Desde que se supo que la UCO estaba en la sede del PSOE, Alberto Núñez Feijóo ya estaba ante las cámaras en el Congreso reclamando a Pedro Sánchez que convoque elecciones «de forma inmediata». La situación, dijo, es «de extrema gravedad». El ambiente político, «irrespirable». Y el Gobierno, un ejecutivo que «apesta» y al que sus socios deberían dejar de sostener.
El discurso fue directo y contundente. Feijóo desgranó en voz alta todo lo que, a su juicio, acumula el ejecutivo: redadas, comisiones, mordidas, dinero en bolsas, joyas, sumarios. Habló de una «agonía política» que afecta a la credibilidad de toda la clase dirigente, no solo del gobierno, y pidió a los partidos que lo sostienen que reflexionen sobre su responsabilidad.
Sánchez en el Vaticano mientras la UCO trabaja en Madrid
El detalle geográfico dio pie a uno de los momentos más comentados de la jornada. Pedro Sánchez no estaba en Madrid: se encontraba en el Vaticano para su primera reunión oficial con el nuevo papa, León XIV. Feijóo aprovechó la imagen. Le recomendó que, estando tan cerca del pontífice, tuviera presentes el séptimo mandamiento —»no robarás»— y el octavo —»no mentirás». La frase recorrió todos los pasillos de la cámara.
A medida que avanzaba la jornada y se aclaraban los términos del requerimiento —vinculado al caso Leire Díez y no a una investigación por financiación ilegal del PSOE, como habían sugerido algunos primeros titulares—, Feijóo moduló el tono pero no la posición de fondo. Con lo que ya se sabe, insistió, «hay pocas cosas que cambien».
Ningún socio del Gobierno mueve ficha
Las palabras del líder del PP no provocaron la respuesta que buscaba. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, admitió que es una «anomalía terrible» que la Guardia Civil acceda a la sede de un partido, pero se negó a sacar conclusiones anticipadas. «No sabemos qué es cierto y qué es campaña», dijo. Recordó el precedente de la moción de censura contra Rajoy —respaldada por ERC cuando ya había sentencia firme contra el PP por el caso Gürtel— y dejó entrever que el criterio sería el mismo ahora. ¿Una imputación sería suficiente para actuar?, se le preguntó. «Me estáis pidiendo demasiados detalles. Los procesos judiciales son muy largos», respondió.
Águeda Micó, de Compromís, compartió la prudencia. Su grupo, dijo, necesita saber quién es el juez, qué acusaciones hay y qué solidez presentan antes de pronunciarse. Sin esos elementos, ningún movimiento. Feijóo, en cambio, salió de la cámara igual que había entrado: convencido de que la situación es insostenible y de que la única salida pasa por las urnas.







