Llevaba semanas siendo una certeza. Este martes llegó la confirmación: Alexia Putellas no renovará su contrato con el Barça y la temporada que termina es la última que vestirá la camiseta azulgrana. Catorce años en el primer equipo. 507 partidos. 232 goles, que la convierten en la segunda máxima goleadora de la historia del club, empatada con César Rodríguez y por detrás únicamente de Leo Messi. Treinta títulos. Dos Balones de Oro. Ningún futbolista, hombre o mujer, ha dejado una huella tan profunda en este club.
La jornada del adiós es hoy. Por la mañana, a las once, ha tenido lugar en el Spotify Camp Nou un acto de reconocimiento a su carrera, con el presidente Rafa Yuste y el presidente electo Joan Laporta como anfitriones, rodeados de compañeras, cuerpo técnico, junta directiva y familia. Por la tarde, a las siete, jugará en el Johan Cruyff su último partido como local, frente a la Real Sociedad. Esa noche, el club ofrecerá a la afición la cuarta Champions League femenina, ganada el sábado en Oslo por 4 a 0 ante el OL Lyonnes.
La decisión que tardó meses en cristalizar
Nada de esto fue precipitado. El verano pasado, cuando Alexia había recuperado del todo su nivel tras dos temporadas condicionadas por una grave lesión, un club extranjero le presentó una propuesta económicamente muy potente y estaba dispuesto a pagar su cláusula. Ella dijo que no. Prefirió cerrar la temporada en Barcelona, sin exigir nada a cambio, y ambas partes dejaron claro que, si al final del curso ella quería marcharse, no habría obstáculos.
La campaña arrancó con esa idea al fondo: podía ser la última. No era una cuestión de edad ni de forma, sino de lucidez. Alexia veía que el Barça iniciaba un relevo generacional y no quería convertirse en un freno para las que vendrían. Y sin embargo, ha jugado como si todo dependiera de ella: determinante en los grandes partidos, ancla emocional del equipo, y candidata de nuevo al Balón de Oro.
Dos momentos sacudieron esa certeza. El primero, la noche de su homenaje por los 500 partidos, en los cuartos de final contra el Madrid en el Camp Nou. El segundo, en la semifinal contra el Bayern: cuando fue sustituida, las lágrimas llegaron solas. En ese instante, la decisión que llevaba meses madurando tembló. No hay un momento perfecto para dejar el club de tu vida. Menos cuando todavía eres imprescindible.
Londres espera, pero nada es definitivo
Alexia guardó el secreto hasta tener la decisión del todo tomada. No quería que la especulación sobre su futuro afectara a la concentración de un equipo que iba a por otra Champions. Su ceremonia de hoy en el Camp Nou la sitúa junto a los grandes mitos de la casa: Puyol, Xavi, Iniesta y Messi se despidieron en actos similares. Ella lo hace con 32 años y como gran favorita para ganar su tercer Balón de Oro en septiembre, igualando el hito de su compañera Aitana Bonmatí.
Todo apunta a Londres. Un club de la capital inglesa propiedad de Michele Kang —que también controla un gran club francés y una franquicia norteamericana— la persigue desde hace años. La conexión entre ambas es real y visible. Ahora bien, en Londres no podría disputar la Champions la próxima temporada: el club no consiguió la clasificación. La ambición sería llegar a ella en cursos posteriores y, en ese caso, podría enfrentarse precisamente al Barça. Hay también ofertas de la liga norteamericana y de México, y su entorno insiste en que todo sigue abierto.
Hoy el Barça dice adiós a la futbolista que ha definido una generación. Ella se marcha habiéndolo ganado todo, con el club en buenas manos, y con la certeza de que el mejor Alexia quizás está aún por llegar.







