Nueve nuevos puntos con juegos de agua se incorporarán este verano a la red pública de Barcelona. Con esta ampliación, la ciudad cuenta con el doble de espacios de este tipo que el año pasado. Todos funcionarán de diez de la mañana a ocho de la tarde, sin ninguna pausa, desde junio hasta septiembre.
El Ayuntamiento lo ha presentado este viernes, cuando Barcelona registra temperaturas muy elevadas para la época. La novedad del horario es relevante: en 2025, el servicio se detenía en las horas centrales del día. Ahora no lo hará. La primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, ha explicado el motivo: si un niño está en la calle cuando más calor hace, tiene que poder refrescarse, aunque lo recomendable sea buscar sombra y evitar el sol directo.
Bonet ha añadido que estos espacios hacen cosas que van más allá de bajar la temperatura corporal. Invitan a los niños a moverse, a jugar, y crean ambiente en los barrios. La acogida que tuvieron el verano pasado, ha dicho, fue buena, y eso ha contribuido a tomar la decisión de ampliarlos.
Dónde están los nuevos espacios
Los nueve nuevos puntos se ubican en la plaza de Carme Simó, la avenida Mistral, la plaza de Joan Pelegrí, los Jardins de Justa Freire, el parque Joan Reventós, la plaza Harry Walker, los Jardins dels Baix Guinardó, el parque de Antoni Santiburcio y la plaza de Lolita Torrentó. Los que ya existían están en funcionamiento. Los nuevos se irán abriendo progresivamente a lo largo del mes de junio.
Bonet aprovechó la presentación para aclarar un malentendido que generó problemas el verano pasado: las fuentes ornamentales no son espacios de juego. Lo dijo en referencia a la lámina de agua de la plaza de les Glòries, que ahora no tiene servicio, y donde el año pasado algunos usuarios la utilizaron de una manera para la que no estaba prevista.
Cinco espacios nuevos más, previstos para 2027
El Plan Calor municipal ya tiene en cartera una nueva fase. El año que viene se añadirán cinco espacios más: dos en los lugares donde ahora están las fuentes de la Gran Via, dos en el barrio de Ciutat Vella, uno en la Barceloneta, uno en Sant Pere y otro en Nou Barris.
El hecho de que la red crezca año tras año dice mucho sobre cómo ha cambiado la manera de entender el calor en la ciudad. Lo que hasta hace poco era una medida puntual para los meses de julio y agosto se ha convertido en una política estructural. Las temperaturas de este mes de mayo, con registros que han batido récords en varias estaciones, confirman que el calor extremo ya no espera al verano para llegar.







