El proyecto Cornellà Natura cumple una década
El proyecto Cornellà Natura cumple 10 años convertido en una de las iniciativas de transformación urbana más ambiciosas impulsadas en el ámbito metropolitano de Barcelona. Una década después de su puesta en marcha, el programa ha transformado de forma significativa el espacio público, la movilidad, el verde urbano y la calidad ambiental, con resultados que también se reflejan en la salud y el bienestar de la ciudadanía.
Impulsado por el Ayuntamiento de Cornellà con el objetivo de construir una ciudad más verde, saludable y preparada para afrontar los efectos del cambio climático, el proyecto ha desarrollado una estrategia integral basada en cuatro grandes ejes: la reducción de la huella climática, la mejora y ampliación del verde urbano, la promoción de la movilidad activa y sostenible y la mejora de la salud.
Urbanismo verde
Desde sus inicios, Cornellà Natura ha apostado por transformar el espacio público mediante criterios de urbanismo verde. Esta visión ha permitido adaptar progresivamente la ciudad a los retos ambientales actuales, generando entornos más resilientes frente a las altas temperaturas, los episodios de sequía y otras consecuencias derivadas del cambio climático, a la vez que se han creado espacios más habitables para la ciudadanía.
Durante estos 10 años se han ejecutado 33 grandes actuaciones de transformación urbana y 19 intervenciones de renaturalización de menor escala distribuidas por los distintos barrios. Este conjunto de actuaciones ha contribuido a crear una red de ejes verdes que conecten parques, equipamientos y zonas residenciales, reforzando la cohesión urbana y mejorando la calidad de los espacios públicos.
Los resultados logrados evidencian el alcance de la transformación. En el ámbito de la infraestructura verde, la ciudad ha incorporado 960 nuevos árboles y 68.568 arbustos, lo que ha permitido incrementar en un 15,6% la cubierta verde urbana y sumar 22.474 metros cuadrados de nueva superficie verde. Esta ampliación contribuye a generar más sombras naturales, reducir el efecto isla de calor y favorecer la biodiversidad en un entorno densamente urbanizado.
Recuperar espacios para las personas
La movilidad es otro de los ámbitos en los que el impacto del proyecto ha sido especialmente visible. Las actuaciones desarrolladas han permitido recuperar espacio peatonal y fomentar los desplazamientos sostenibles. En este período se han ganado 17.014 metros cuadrados de zonas peatonales y se han construido 7,3 kilómetros de nuevos carriles bici, facilitando alternativas al vehículo privado y promoviendo hábitos de movilidad más saludables.
Paralelamente, la ciudad ha avanzado en la eficiencia energética y en la gestión responsable de los recursos hídricos. La implantación de alumbrado LED, los sistemas de telegestión y las medidas de optimización del riego han contribuido a reducir un 15% el consumo eléctrico municipal y un 59% el consumo de agua destinada al riego de los espacios públicos. Estas cifras adquieren especial relevancia en el contexto de sequía vivido durante los años 2023 y 2024, cuando las restricciones de agua obligaron a adaptar los usos municipales.
La transformación urbana también tuvo efectos directos sobre la calidad ambiental. Según los datos recogidos, las inmisiones de dióxido de nitrógeno (NO₂) se han reducido un 14%, mientras que las partículas PM10 han disminuido un 1,8%. Esta mejora de la calidad del aire está estrechamente vinculada a la reducción del tráfico motorizado y al incremento de los desplazamientos a pie, en bicicleta y transporte público.
La salud de las personas
Los estudios de impacto realizados recientemente señalan que el proyecto ha generado beneficios tangibles en la salud y el bienestar de la población. Entre los datos más destacados figura una reducción del 10% de las enfermedades cardiovasculares, una disminución del 15,3% de la población con trastorno depresivo y una caída cercana al 30% de los casos relacionados con la ansiedad. También se ha registrado una reducción del 3% en el consumo de fármacos.
Estas mejoras en salud comportan, además, un impacto económico positivo. Las estimaciones apuntan a un ahorro de 218 euros anuales por persona derivado de la disminución del gasto sanitario asociado a estas patologías y la mejora general de la calidad de vida.
En el ámbito social, el proyecto también ha contribuido a reforzar la percepción positiva de los barrios. La población que se declara muy satisfecha de vivir en su entorno ha aumentado un 4,1%, un indicador que pone de manifiesto la relación entre la calidad del espacio público y el bienestar comunitario.








