Barcelona es una de las pocas zonas donde crece el consumo de comida fuera de casa
Los catalanes gastaron de media 2.130 euros en alimentos y bebidas en 2025, la segunda cifra más alta de España, según un informe del Ministerio de Agricultura. La media española se sitúa en 1.874 euros por persona y año, pero esta cifra se supera en Navarra, Cataluña, País Vasco e Islas Baleares, entre otros. Extremadura, con 1.626 euros anuales, tiene la media más baja, acompañada de Castilla La Mancha, Andalucía y Madrid. El estudio también indica que Barcelona y la zona del Levante rompen la tendencia de un menor consumo de alimentos en bares y restaurantes. De hecho, en el conjunto de España cae un 2,5%, aunque el gasto total en este ámbito se mantiene en 997 euros anuales.
En términos de cantidad, el estudio indica que cada individuo consume fuera del entorno doméstico una media de 104,37 kilos o litros de productos de alimentación, lo que supone 3,95 kilos o litros menos que el año inmediato anterior. En este análisis se considera exclusivamente el comportamiento de compra de los residentes en España, sin incluir el efecto del turismo.
Los locales de restauración se mantienen como principal puesto de consumo fuera del hogar para los españoles, con una cuota del 71,1% del volumen total, pero este canal registra en 2025 una variación negativa del 3,3% en el volumen de las compras, una evolución inferior a la del conjunto del mercado, que retrocede un 2,5%. Por el contrario, crecen los pedidos de alimentación realizados por teléfono, a través de páginas web y aplicaciones, así como el consumo en la calle. En el caso de las cantinas de empresas o universidades, se registran caídas de dos dígitos, del 19,2% y del 15,1%, respectivamente.
El análisis del consumo por regiones muestra una tendencia generalizada hacia el hogar como principal espacio de consumo para los españoles. Sin embargo, algunas zonas, como Levante y Barcelona metropolitana, registran un comportamiento diferencial, con un crecimiento del consumo fuera de casa durante el último año. Desde el punto de vista sociodemográfico, los perfiles de mayores de 60 años y jóvenes de entre 20 y 24 años son los únicos que mantienen el consumo fuera del hogar en valores positivos. Sin embargo, este comportamiento no es suficiente para compensar la pérdida de ocasiones registrada en el resto de grupos de edad.
Desayuno salado en Barcelona y Madrid
El estudio del ministerio, elaborado sobre una muestra de más de 10.000 personas, muestra que el desayuno dulce sigue siendo mayoritario en España, si bien el desayuno salado sigue ganando terreno. “Los desayunos salados se asocian a consumos más tardíos ya una mayor vinculación con la búsqueda de salud y con tiempos de preparación más prolongados”, apunta el informe. Si se mira por territorios, existe una clara diferenciación, con una mayor afinidad por el desayuno salado en las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona y en Andalucía, mientras que el desayuno dulce mantiene un peso más elevado en regiones como el Norte-centro, el Noroeste y la región catalanoaragonesa.
Platos tradicionales
El informe también apunta que los platos de recetas típicas españolas mantienen un peso «muy significativo e importante» en el consumo doméstico. De hecho, representan cerca de la mitad del total de los platos consumidos en el hogar, con un alcance semanal del 87,9% de los hogares y una frecuencia media de consumo de unas 4,4 veces por semana. Los platos más tradicionales siguen siendo un pilar fundamental de la dieta española, con un protagonismo especial de recetas como las ensaladas, las legumbres y la tortilla de patatas.
Si se mira por territorios, hay zonas con mayor preferencia por las ensaladas, como Barcelona metropolitana, la región catalanoaragonesa y el Norte-centro; las lentejas, por ejemplo, destacan en Levante, Andalucía y el Noroeste, mientras que la trucha de patatas tiene un peso más destacado en el área metropolitana de Madrid y en el resto del Centro.







