{"id":27370,"date":"2026-05-20T09:24:36","date_gmt":"2026-05-20T07:24:36","guid":{"rendered":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/?p=27370"},"modified":"2026-05-20T09:24:38","modified_gmt":"2026-05-20T07:24:38","slug":"la-geografia-del-exilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/la-geografia-del-exilio\/","title":{"rendered":"La geograf\u00eda del exilio"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel d\u00eda, decidimos ofrecer un poco de respiro a los ni\u00f1os desplazados de las regiones devastadas. En nuestro equipaje llev\u00e1bamos cajas educativas y l\u00fadicas destinadas a aquellos cuyos sue\u00f1os se hab\u00edan hecho a\u00f1icos contra el yunque de la guerra. Se organizaban talleres aqu\u00ed y all\u00e1; uno de ellos, dedicado a la \u201cAstronom\u00eda por la paz\u201d, buscaba desviar esas miradas fijas demasiado pronto en las explosiones y las ruinas. Quer\u00edamos que sus ojos abandonaran la tierra ensangrentada para perderse en la inmensidad del firmamento. All\u00ed arriba, el silencio es vasto y acogedor; all\u00ed arriba, el infinito ignora la furia de los hombres; all\u00ed arriba, la paz permanece eterna, pues la humanidad a\u00fan no ha dejado all\u00ed su huella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, un ni\u00f1o se manten\u00eda al margen, encerrado en un rechazo feroz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Intrigada, me acerqu\u00e9 a \u00e9l. Una animadora, dise\u00f1adora y profesora universitaria, animada por la pasi\u00f3n de transmitir, intentaba con paciencia romper su coraza. Al final, le sugiri\u00f3 que coloreara un grafiti compuesto por palabras del espacio. Es una artima\u00f1a que, por lo general, conquista a los preadolescentes: este arte de la ruptura, con sus letras entrelazadas y retorcidas, parece hacer eco del caos de su propio mundo. Al principio reacio, acab\u00f3 cediendo al movimiento del rotulador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me alej\u00e9 para dar una vuelta por los dem\u00e1s talleres. Cuando volv\u00ed, media hora m\u00e1s tarde, la hoja de grafiti se hab\u00eda transformado en una fascinante cartograf\u00eda. El ni\u00f1o, Abdallah, que hac\u00eda un momento estaba abatido, ahora estaba pendiente de cada palabra de su profesora, bebiendo de cada una de ellas. Bajo sus dedos, las letras se hab\u00edan transformado en valles: los r\u00edos y las ciudades del L\u00edbano acababan de encontrar refugio en los intersticios del dibujo. Sus preguntas brotaban entonces como un manantial de monta\u00f1a que se abre paso a trav\u00e9s de la roca, con la fuerza indomable de un g\u00e9iser por fin liberado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante tres horas, el tiempo pareci\u00f3 detenerse. Ya no se trataba de un dibujo, sino de una expedici\u00f3n. Bajo la gu\u00eda de su \u201cmadrina de las nuevas tierras\u201d, Abdallah viajaba de una regi\u00f3n a otra, de letra en letra. En el papel de Philippa, los colores acabaron desbordando las fronteras nacionales para trazar rutas hacia Europa, China, \u00c1frica\u2026 Me qued\u00e9 asombrada ante ese fervor geogr\u00e1fico en un ser que, unos instantes antes, rechazaba el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sol se pon\u00eda. Abdallah tuvo que reunirse con su madre, no sin pesar. Mientras recog\u00edamos nuestras cosas, me preguntaba por esa pasi\u00f3n que lo hab\u00eda encadenado durante tres horas a una ciencia tan \u00e1rida, alej\u00e1ndolo de los juegos y los colores que suelen conformar el universo de los ni\u00f1os. Entonces mis ojos se encontraron con la ropa de las familias desplazadas, colgada en los balcones del centro como estandartes de angustia. Fue entonces cuando la respuesta se me revel\u00f3, fulminante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El exilio es un desplazamiento ontol\u00f3gico, una \u201cGaia\u201d que nos expulsa hacia un lugar desconocido y sin rostro. Como escribe Edgar Quinet, el verdadero exilio no consiste en ser arrancado de la propia tierra, sino en vivir en casa sin encontrar all\u00ed lo que la hac\u00eda agradable. Para ese ni\u00f1o al que le hab\u00edan confiscado el presente y cuyo futuro era ilegible, las trayectorias se volv\u00edan magn\u00e9ticas. Buscaba en ese mapa improvisado los fragmentos de un pa\u00eds que los discursos de segregaci\u00f3n hab\u00edan hecho pedazos; buscaba ra\u00edces que el f\u00f3sforo hab\u00eda derretido; buscaba las huellas de lo que deber\u00eda haber sido y que quiz\u00e1 nunca llegue a saber.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque las identidades necesitan tierra. Se construyen en la verticalidad de los \u00e1rboles, en los cimientos de los edificios, en los tesoros que se esconden y en los pilares que sostienen el peso de la historia y las oraciones de la tarde. Se arraigan en esta tierra que ya no es solo tierra vegetal, sino el polvo mismo de nuestros antepasados, ese limo sagrado donde se entierran los cuerpos de los antepasados que nos legaron el deseo de continuar la cadena. Eso era lo que \u00e9l rastreaba entre las l\u00edneas de color y las fronteras de tinta que Philppa le trazaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Buscaba una tierra inteligible. Quer\u00eda fronteras dibujadas sobre el papel, pues all\u00ed, al menos, las \u00f3rdenes de evacuaci\u00f3n se quedaban impotentes. En esa geograf\u00eda crom\u00e1tica, los territorios a\u00fan estaban a salvo. Aqu\u00ed, en el hueco de un trazo, el almendro segu\u00eda dejando caer sus frutos sobre las cabezas de los ni\u00f1os traviesos. Llenaba su angustia por el vac\u00edo con lugares v\u00edrgenes, zonas \u00abfuera del tiempo\u00bb a las que las bombas no pod\u00edan llegar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces comprend\u00ed que, a falta de una tierra a la que ya no se pueda pertenecer, se pertenece a una tierra de papel, el \u00fanico territorio cuyas fronteras de fieltro a\u00fan resisten el estruendo del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese ni\u00f1o me acompa\u00f1ar\u00e1 durante mucho tiempo. En sus ojos, donde el exilio proyecta sombras tristes, siempre ver\u00e9 el recuerdo de un pa\u00eds que echar\u00e1 de menos eternamente. Ese es el destino de los exiliados de la guerra: seres suspendidos entre dos mundos, que buscan en la geograf\u00eda de lo imaginario otro atlas m\u00e1s clemente, otra patria, m\u00e1s visceral, la de los pueblos que ya no vomitan a sus habitantes y la de las tierras que ya no se tragan la identidad de los Abdallah exiliados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquel d\u00eda, decidimos ofrecer un poco de respiro a los ni\u00f1os desplazados de las regiones devastadas. En nuestro equipaje llev\u00e1bamos cajas educativas y l\u00fadicas destinadas a aquellos cuyos sue\u00f1os se hab\u00edan hecho a\u00f1icos contra el yunque de la guerra. 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