{"id":29167,"date":"2026-06-29T08:00:00","date_gmt":"2026-06-29T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/?p=29167"},"modified":"2026-06-29T08:32:50","modified_gmt":"2026-06-29T06:32:50","slug":"america-latina-vota-con-la-memoria-herida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/america-latina-vota-con-la-memoria-herida\/","title":{"rendered":"Am\u00e9rica Latina vota con la memoria herida"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Colombia y el regreso de la vieja pedagog\u00eda del miedo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La victoria de <strong>Abelardo de la Espriella<\/strong> en la segunda vuelta presidencial colombiana permite dos lecturas. La superficial, c\u00f3moda y bastante in\u00fatil, dice que la ultraderecha gan\u00f3 y que Am\u00e9rica Latina vuelve a girar hacia el conservadurismo. La lectura seria obliga a detenerse un poco m\u00e1s: s\u00ed, la ultraderecha venci\u00f3, pero lo hizo por un margen m\u00ednimo, en una elecci\u00f3n de participaci\u00f3n hist\u00f3rica, frente a una izquierda que no fue barrida, sino confirmada como una fuerza de masas. <strong>Colombia no ha asistido a una restauraci\u00f3n pac\u00edfica del viejo orden, sino a la exhibici\u00f3n de un pa\u00eds partido en dos proyectos de sociedad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese dato importa porque desmonta la euforia de los vencedores. La derecha radical logr\u00f3 convertir el cansancio social, la inseguridad y la frustraci\u00f3n econ\u00f3mica en capital pol\u00edtico. Volvi\u00f3 a vender el producto cl\u00e1sico del conservadurismo latinoamericano: la promesa de orden para sociedades entrenadas a temer la igualdad m\u00e1s de lo que temen la injusticia. Pero la otra mitad del pa\u00eds vot\u00f3 precisamente contra esa l\u00f3gica. Vot\u00f3 por la idea de que la democracia debe servir para algo m\u00e1s que elegir cada cuatro a\u00f1os al pr\u00f3ximo administrador de la desigualdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entender esa escena conviene salir de Colombia y regresar a la historia continental. Porque la ultraderecha latinoamericana no naci\u00f3 en una tertulia televisiva ni en una red social. Tiene genealog\u00eda. Su \u00e1lbum familiar est\u00e1 lleno de golpes de Estado, de p\u00e1nicos morales fabricados desde arriba y de economistas presentados como cirujanos neutrales mientras amputaban derechos. <strong>El gran laboratorio fue Chile.<\/strong> All\u00ed, los <strong>Chicago Boys<\/strong> no llegaron como simples t\u00e9cnicos, sino como el brazo acad\u00e9mico de una reingenier\u00eda social protegida por la dictadura de Pinochet. El neoliberalismo no se implant\u00f3 por la persuasi\u00f3n, sino por la coerci\u00f3n: primero el golpe, luego la disciplina, despu\u00e9s la privatizaci\u00f3n, y finalmente la desigualdad presentada como si fuera una ley de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese legado sigue vivo. Am\u00e9rica Latina no hered\u00f3 s\u00f3lo dictaduras; hered\u00f3 una pedagog\u00eda del miedo que ense\u00f1\u00f3 a sospechar del Estado social, a tratar la redistribuci\u00f3n como una herej\u00eda y a confundir libertad con desprotecci\u00f3n. Hered\u00f3 tambi\u00e9n la costumbre de responder a las ruinas del mercado con m\u00e1s mercado, y a las fracturas sociales con m\u00e1s castigo. Por eso Colombia importa: porque muestra que esa vieja gram\u00e1tica sigue funcionando, pero ya no gobierna sobre una izquierda folcl\u00f3rica o marginal. <strong>Gobierna frente a una izquierda que se ha convertido en estructura, en memoria electoral, en mitad del pa\u00eds.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No ser\u00eda serio negar el viento de \u00e9poca. La regi\u00f3n se ha movido a la derecha: Milei en Argentina, Bukele como fetiche continental del autoritarismo eficaz, derechas empresariales reorganizadas y una diplomacia progresista m\u00e1s aislada. Pero tampoco ser\u00eda serio fingir que el continente se ha rendido. La elecci\u00f3n colombiana demuestra exactamente lo contrario: la reacci\u00f3n avanza, s\u00ed, pero avanza sobre un territorio en disputa. Y esa disputa ya no se agota en Bogot\u00e1. Conduce, inevitablemente, a otra pregunta: si Colombia es el s\u00edntoma, <strong>\u00bfd\u00f3nde est\u00e1 hoy el verdadero centro de gravedad de Am\u00e9rica Latina?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Brasil, o por qu\u00e9 el futuro de la regi\u00f3n ya no se decide s\u00f3lo en Cuba ni en Colombia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante d\u00e9cadas, <strong>Cuba<\/strong> fue el gran s\u00edmbolo pol\u00edtico de Am\u00e9rica Latina: resistencia, asedio, soberan\u00eda, hambre, dignidad y castigo imperial condensados en una sola isla. Y sigue si\u00e9ndolo, en parte. Ser\u00eda obsceno negar la gravedad de su deterioro econ\u00f3mico o hablar del bloqueo como si fuera una travesura administrativa. Pero el eje decisivo de la disputa latinoamericana ya no est\u00e1 s\u00f3lo en La Habana, ni siquiera en la Colombia que acaba de elegir a un presidente ultraderechista. <strong>Ese eje se llama Brasil.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brasil no es \u00fanicamente un pa\u00eds m\u00e1s del tablero: es el tablero sin el cual el valor del resto de las piezas cambia. Es la mayor econom\u00eda de la regi\u00f3n, su principal potencia demogr\u00e1fica, un actor diplom\u00e1tico de escala continental y el \u00fanico pa\u00eds latinoamericano con capacidad real para irradiar un proyecto pol\u00edtico m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. Por eso, cuando Brasil se entrega a la extrema derecha, no cambia s\u00f3lo de gobierno: <strong>se desplaza el centro de gravedad de toda Am\u00e9rica Latina<\/strong>. Y cuando Brasil sostiene una opci\u00f3n progresista, no resuelve por arte de magia los problemas del continente, pero s\u00ed impide que la restauraci\u00f3n conservadora se presente como destino natural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed reside la importancia de <strong>Lula<\/strong> mucho m\u00e1s all\u00e1 del lulismo. No porque sea un mes\u00edas ni porque Brasil haya resuelto sus miserias estructurales, sino porque, en un momento en que la ultraderecha vuelve a ganar terreno y la izquierda regional corre el riesgo de convertirse en mera administradora de derrotas, Brasil sigue siendo el \u00fanico gran dique con volumen suficiente para convertir la resistencia en horizonte y no s\u00f3lo en nostalgia. La reacci\u00f3n continental lo sabe perfectamente. Sabe que Colombia importa, pero que <strong>Brasil decide<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese es el verdadero bot\u00edn: neutralizar la capacidad brasile\u00f1a de funcionar como referencia regional, de sostener una conversaci\u00f3n continental sobre redistribuci\u00f3n, integraci\u00f3n y soberan\u00eda, de impedir que el neoliberalismo vuelva a venderse como \u00fanica forma adulta de organizar la vida colectiva. Si Brasil cae de nuevo en manos de una extrema derecha capaz de combinar fanatismo moral, obediencia financiera y pulsi\u00f3n autoritaria, la regi\u00f3n no s\u00f3lo perder\u00e1 un gobierno progresista: perder\u00e1 un centro de gravedad. Y la restauraci\u00f3n olig\u00e1rquica podr\u00e1 presentarse, con su habitual sonrisa higi\u00e9nica, como el \u00fanico clima posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso la elecci\u00f3n colombiana importa tanto: porque advierte de lo que puede ocurrir cuando el miedo consigue parecer m\u00e1s razonable que la esperanza. Pero tambi\u00e9n porque deja una ense\u00f1anza \u00fatil: la izquierda ya no es una nota al pie de la historia latinoamericana. <strong>Es una fuerza de masas que puede perder gobiernos sin desaparecer del mapa.<\/strong> La batalla, por tanto, no ha terminado; apenas ha cambiado de escenario principal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia reciente de Am\u00e9rica Latina \u2014de Pinochet y los Chicago Boys a la nueva ofensiva de las derechas radicales\u2014 desemboca hoy en una pregunta mucho m\u00e1s severa que la simple alternancia electoral: <strong>si el continente va a resignarse a ser administrado por herederos m\u00e1s amables del viejo autoritarismo econ\u00f3mico o si todav\u00eda conserva la voluntad de disputar la riqueza, el Estado y la democracia en nombre de las mayor\u00edas<\/strong>. Y esa pregunta, hoy, se responde sobre todo en Brasil.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Colombia y el regreso de la vieja pedagog\u00eda del miedo La victoria de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial colombiana permite dos lecturas. La superficial, c\u00f3moda y bastante in\u00fatil, dice que la ultraderecha gan\u00f3 y que Am\u00e9rica Latina vuelve a girar hacia el conservadurismo. La lectura seria obliga a detenerse un poco [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":29175,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard"},"jnews_primary_category":[],"jnews_social_meta":[],"jnews_override_counter":[],"jnews_post_split":[],"footnotes":""},"categories":[88],"tags":[415,412,1970,1206,1617,714],"coauthors":[95],"class_list":["post-29167","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-america-latina","tag-brasil","tag-colombia","tag-cuba","tag-democracia","tag-ultraderecha"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29167","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29167"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29167\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29169,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29167\/revisions\/29169"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29175"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29167"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29167"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29167"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=29167"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}