{"id":31560,"date":"2026-09-03T11:35:15","date_gmt":"2026-09-03T09:35:15","guid":{"rendered":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/?p=31560"},"modified":"2026-09-03T11:35:17","modified_gmt":"2026-09-03T09:35:17","slug":"la-turba-vence-la-convivencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/la-turba-vence-la-convivencia\/","title":{"rendered":"La turba vence la convivencia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ceuta es Espa\u00f1a y nadie lo pone en duda. La extrema derecha invade las manifestaciones y oscurece lo que debe ser el principio democr\u00e1tico de la libertad de expresi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay algo profundamente contradictorio en una multitud que sale a la calle para decir que defiende Espa\u00f1a y termina atacando a quienes viven, trabajan o simplemente informan dentro de ella. Ceuta es Espa\u00f1a. Su pertenencia al Estado espa\u00f1ol no necesita de gritos, golpes ni cordones policiales para existir. Mucho menos necesita que alguien decida, a empujones, qui\u00e9n tiene derecho a contar lo que sucede.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las movilizaciones del 2 de septiembre nacieron de una preocupaci\u00f3n real. Miles de personas salieron en Ceuta y en numerosas ciudades espa\u00f1olas para reclamar respuestas ante una crisis migratoria que ha alterado profundamente la vida de la ciudad aut\u00f3noma. En Ceuta, alrededor de 20.000 personas participaron en una marcha que transcurri\u00f3 de manera pac\u00edfica, con banderas espa\u00f1olas y ceut\u00edes y reivindicaciones dirigidas al Gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Madrid mostr\u00f3 la otra cara. La concentraci\u00f3n frente al Congreso, convocada bajo el lema \u00abCeuta nos une\u00bb, acab\u00f3 con cuatro detenidos y cuatro polic\u00edas heridos despu\u00e9s del lanzamiento de objetos y la intervenci\u00f3n policial. Entre los participantes se identific\u00f3 a miembros de N\u00facleo Nacional y se escucharon consignas abiertamente racistas. Antes de los disturbios, periodistas de La Sexta y TVE fueron increpados y agredidos, hasta el punto de que la Polic\u00eda tuvo que intervenir para protegerlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed est\u00e1 el problema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Manifestarse es democr\u00e1tico. Defender Ceuta es leg\u00edtimo. Criticar al Gobierno tambi\u00e9n. Agredir a un periodista no lo es.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y no se trata de una an\u00e9cdota aislada. Durante las semanas anteriores, periodistas que cubr\u00edan la crisis en Ceuta ya hab\u00edan sufrido insultos, amenazas, empujones y agresiones. Reporteros de La Sexta llegaron a ser rodeados durante una protesta y un profesional tuvo que ser protegido por agentes. Reporteros Sin Fronteras Espa\u00f1a denunci\u00f3 el 2 de septiembre un escenario de violencia creciente contra periodistas y reclam\u00f3 garant\u00edas para el ejercicio de la informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La paradoja resulta casi demasiado perfecta: quienes dicen defender la naci\u00f3n terminan intentando impedir que una parte de esa misma naci\u00f3n pueda conocer lo que ocurre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Barcelona ofreci\u00f3 una escena distinta, pero igualmente reveladora. La plaza Sant Jaume qued\u00f3 dividida por un amplio dispositivo de los Mossos d&#8217;Esquadra. A un lado, la concentraci\u00f3n de apoyo a Ceuta, con presencia de PP, Vox y miembros de N\u00facleo Nacional; al otro, una movilizaci\u00f3n antirracista. Hubo insultos, tensi\u00f3n y agresiones entre participantes de ambos espacios. No todos los asistentes a la concentraci\u00f3n por Ceuta eran ultras ni todos participaron en los incidentes. Precisamente por eso es necesario distinguir entre ciudadan\u00eda movilizada, partidos pol\u00edticos y grupos extremistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa distinci\u00f3n importa porque una democracia no puede funcionar mediante la l\u00f3gica de la turba. Cuando una minor\u00eda organizada consigue que una protesta leg\u00edtima sea recordada por los gritos racistas, las amenazas o la violencia, no solamente perjudica al adversario pol\u00edtico: perjudica tambi\u00e9n a quienes acudieron pac\u00edficamente a defender su causa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y aqu\u00ed aparece la instrumentalizaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una cuesti\u00f3n que podr\u00eda haber servido para expresar solidaridad con una ciudad espa\u00f1ola sometida a una situaci\u00f3n excepcional termin\u00f3 convertida, en distintos lugares, en un escenario de confrontaci\u00f3n contra Pedro S\u00e1nchez, contra los inmigrantes y, en algunos casos, contra la propia prensa. En Madrid, Alberto N\u00fa\u00f1ez Feij\u00f3o y Santiago Abascal compartieron escenario pol\u00edtico en una movilizaci\u00f3n multitudinaria; en Barcelona, PP y Vox participaron en una concentraci\u00f3n que convivi\u00f3 con la presencia de organizaciones ultras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La bandera puede unir. La apropiaci\u00f3n partidista de la bandera puede dividir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Espa\u00f1a ya aprendi\u00f3, con enorme coste hist\u00f3rico, que la convivencia no consiste en que todos piensen igual. Consiste precisamente en que puedan pensar diferente sin tener que protegerse f\u00edsicamente para hacerlo. Las generaciones que construyeron la democracia no lo hicieron para sustituir una imposici\u00f3n por otra, sino para que la discrepancia dejara de resolverse mediante la fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso los cuerpos de seguridad tienen una funci\u00f3n que trasciende cualquier discusi\u00f3n partidista: garantizar que quien quiera manifestarse pueda hacerlo, que quien quiera marcharse pueda marcharse, que los ciudadanos est\u00e9n protegidos y que los periodistas puedan trabajar. En Madrid, la Polic\u00eda tuvo que emplear material antidisturbios despu\u00e9s de los ataques contra los agentes y dispersar a los grupos ultras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta final no deber\u00eda ser qui\u00e9n grit\u00f3 m\u00e1s fuerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deber\u00eda ser qu\u00e9 pa\u00eds queremos entregar a nuestros hijos y nietos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno en el que una bandera permita convivir a quien piensa diferente. O uno en el que una turba decida qui\u00e9n merece hablar, qui\u00e9n puede informar y qui\u00e9n debe callarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ceuta es Espa\u00f1a. Nadie necesita demostrarlo golpeando a otro espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque cuando la turba vence a la convivencia, no vence Espa\u00f1a. Pierde la democracia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ceuta es Espa\u00f1a y nadie lo pone en duda. La extrema derecha invade las manifestaciones y oscurece lo que debe ser el principio democr\u00e1tico de la libertad de expresi\u00f3n Hay algo profundamente contradictorio en una multitud que sale a la calle para decir que defiende Espa\u00f1a y termina atacando a quienes viven, trabajan o simplemente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":31562,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard"},"jnews_primary_category":[],"jnews_social_meta":[],"jnews_override_counter":[],"jnews_post_split":[],"footnotes":""},"categories":[92,88],"tags":[2899,1617,153,3276,3275],"coauthors":[115],"class_list":["post-31560","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales","category-opinion","tag-ceuta","tag-democracia","tag-espana","tag-expresion","tag-periodismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31560","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31560"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31560\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31561,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31560\/revisions\/31561"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31562"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31560"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31560"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31560"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=31560"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}