{"id":32563,"date":"2026-09-21T15:18:06","date_gmt":"2026-09-21T13:18:06","guid":{"rendered":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/?p=32563"},"modified":"2026-09-21T15:18:09","modified_gmt":"2026-09-21T13:18:09","slug":"la-democracia-ya-no-cabe-dentro-de-una-frontera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/la-democracia-ya-no-cabe-dentro-de-una-frontera\/","title":{"rendered":"La democracia ya no cabe dentro de una frontera"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay algo profundamente brasile\u00f1o en una elecci\u00f3n que, a estas alturas, ya no pertenece solamente a Brasil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 4 de octubre, m\u00e1s de 155 millones de brasile\u00f1os acudir\u00e1n a las urnas para elegir presidente, gobernadores, senadores y diputados. Hay doce candidaturas presidenciales oficialmente registradas. Doce nombres, doce proyectos, doce maneras de contar el pa\u00eds que vendr\u00e1. Pero detr\u00e1s de esa papeleta aparentemente dom\u00e9stica se mueve una conversaci\u00f3n mucho m\u00e1s antigua y mucho m\u00e1s peligrosa: <strong>qu\u00e9 democracia queremos construir en un siglo que parece empe\u00f1ado en olvidar por qu\u00e9 necesit\u00e1bamos la democracia en primer lugar<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brasil no est\u00e1 solo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pol\u00edtica contempor\u00e1nea tiene la desagradable costumbre de viajar sin pasaporte. Lo que comienza como una consigna en Washington puede aparecer semanas despu\u00e9s en Bras\u00edlia. Una guerra cultural nacida en las redes estadounidenses encuentra traducci\u00f3n local en Am\u00e9rica Latina. Una consigna contra la inmigraci\u00f3n atraviesa Europa. Un dirigente brasile\u00f1o se convierte en referencia internacional. Y, al otro lado del oc\u00e9ano, dirigentes progresistas intentan organizar una respuesta com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En abril, Lula y Pedro S\u00e1nchez participaron en Barcelona en una movilizaci\u00f3n internacional destinada precisamente a articular fuerzas progresistas en defensa de la democracia, el multilateralismo y la sostenibilidad. No era una reuni\u00f3n diplom\u00e1tica convencional. Era el reconocimiento de algo inc\u00f3modo: <strong>la extrema derecha ha entendido antes que la izquierda que el siglo XXI funciona como una red<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio Gramsci escribi\u00f3 desde una prisi\u00f3n fascista que la crisis consiste, precisamente, en que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no consigue nacer. Quiz\u00e1 pocas frases expliquen mejor nuestro presente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo viejo es el consenso de que la democracia liberal, una vez conquistada, permanecer\u00eda all\u00ed como permanece un monumento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo nuevo es una pol\u00edtica que ha descubierto que el miedo moviliza m\u00e1s deprisa que la esperanza, que la mentira viaja m\u00e1s barato que una explicaci\u00f3n y que el algoritmo no tiene precisamente una licenciatura en \u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay otra ense\u00f1anza hist\u00f3rica. Las democracias no sobreviven \u00fanicamente porque celebren elecciones. Sobreviven cuando esas elecciones est\u00e1n acompa\u00f1adas por derechos, instituciones, memoria, justicia social y una ciudadan\u00eda dispuesta a defender al adversario incluso cuando preferir\u00eda verlo desaparecer del escenario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed aparece nuestra responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque <strong>democracia no significa solamente votar<\/strong>. Significa poder vivir con dignidad, disentir sin ser perseguido, organizarse, informarse, reclamar derechos y saber que el Estado existe tambi\u00e9n para quien no tiene dinero, apellido ni ej\u00e9rcito digital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La extrema derecha ha convertido la nostalgia en programa. El progresismo necesita convertir la esperanza en proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y nosotros, los ciudadanos, tenemos que decidir qu\u00e9 memoria queremos llevar a las urnas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque la historia ya nos ense\u00f1\u00f3 lo que sucede cuando una sociedad entrega su miedo a quienes prometen orden a cambio de libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No necesitamos repetir la lecci\u00f3n para aprobar el examen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay algo profundamente brasile\u00f1o en una elecci\u00f3n que, a estas alturas, ya no pertenece solamente a Brasil. El 4 de octubre, m\u00e1s de 155 millones de brasile\u00f1os acudir\u00e1n a las urnas para elegir presidente, gobernadores, senadores y diputados. Hay doce candidaturas presidenciales oficialmente registradas. 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