{"id":33129,"date":"2026-10-07T11:00:00","date_gmt":"2026-10-07T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/?p=33129"},"modified":"2026-10-07T10:09:23","modified_gmt":"2026-10-07T08:09:23","slug":"el-orgullo-de-la-ignorancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/el-orgullo-de-la-ignorancia\/","title":{"rendered":"El orgullo de la ignorancia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca tuvimos tanta informaci\u00f3n al alcance de la mano. Y quiz\u00e1 nunca fue tan necesario aprender a pensar qu\u00e9 hacemos con ella. Una reflexi\u00f3n atribuida a Jes\u00fas Quintero advert\u00eda sobre algo inquietante: no sobre la existencia de la ignorancia, que siempre ha acompa\u00f1ado al ser humano, sino sobre el momento en que dejamos de sentir la necesidad de combatirla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese es el desaf\u00edo. Especialmente para los j\u00f3venes. El m\u00f3vil puede abrir una biblioteca o encerrarnos durante horas en una sucesi\u00f3n infinita de v\u00eddeos. Las redes pueden acercarnos al conocimiento o convertir nuestra atenci\u00f3n en un producto que otros administran. La tecnolog\u00eda no es el enemigo. El problema comienza cuando dejamos que sustituya nuestra capacidad de pensar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tener miles de datos en el tel\u00e9fono no significa tener conocimiento; saber exige leer, estudiar, contrastar y pensar. Hay que volver a leer. Libros. Peri\u00f3dicos. Literatura. Historia. Ciencia. Pensamiento. Tambi\u00e9n aquello que contradice nuestras propias convicciones. Hay que estudiar y formarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aprender idiomas. Dominar una profesi\u00f3n. Conocer las nuevas tecnolog\u00edas. Comprender la inteligencia artificial en lugar de limitarse a utilizarla. Preguntar. Investigar. Tener curiosidad. Y hay que levantar m\u00e1s veces la cabeza de la pantalla. Porque mientras permanecemos horas desplazando el dedo sobre un tel\u00e9fono, alguien est\u00e1 compitiendo por nuestra atenci\u00f3n. Un algoritmo selecciona lo que vemos. Una plataforma aprende qu\u00e9 nos enfada, qu\u00e9 nos emociona y qu\u00e9 consigue que permanezcamos conectados unos segundos m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed aparece la manipulaci\u00f3n. El bulo necesita velocidad. El conocimiento necesita tiempo. La mentira pol\u00edtica funciona especialmente bien cuando consigue provocar miedo, indignaci\u00f3n o rabia antes de que podamos preguntarnos si aquello que estamos viendo es verdad. Determinadas estrategias de la extrema derecha han comprendido perfectamente este mecanismo. Ante problemas complejos ofrecen explicaciones extraordinariamente sencillas, mensajes emocionales y alg\u00fan culpable al que se\u00f1alar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ser\u00eda un error pensar que la manipulaci\u00f3n pertenece exclusivamente a una ideolog\u00eda. Puede proceder de cualquier poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico o medi\u00e1tico. Por eso la mejor defensa no consiste en cambiar una propaganda por otra. Consiste en pensar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una generaci\u00f3n que lee, estudia, contrasta y posee criterio propio es una generaci\u00f3n mucho m\u00e1s dif\u00edcil de enga\u00f1ar y mucho m\u00e1s dif\u00edcil de manipular. La educaci\u00f3n no es \u00fanicamente conseguir un t\u00edtulo. Es aprender a distinguir una noticia de una mentira. Un argumento de una consigna. Una evidencia de una ocurrencia. Un pensamiento propio de una opini\u00f3n que un algoritmo ha colocado delante de nosotros. Y la cultura tampoco es una actividad para minor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante siglos, estudiar fue un privilegio. Los libros estuvieron al alcance de pocos. La universidad pertenec\u00eda fundamentalmente a quienes pod\u00edan pagarla. La gran conquista democr\u00e1tica consisti\u00f3 precisamente en extender el conocimiento. La escuela p\u00fablica. Las bibliotecas. Los institutos. Las universidades. El acceso de los hijos de familias trabajadoras a una educaci\u00f3n que pod\u00eda cambiar su destino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despreciar ahora esa conquista ser\u00eda una enorme derrota. Defender la educaci\u00f3n y la cultura es defender nuestra libertad para pensar antes de que otros decidan pensar por nosotros. A los j\u00f3venes hay que pedirles mucho porque tienen much\u00edsimo por construir. Que estudien. Que lean. Que viajen. Que escuchen. Que conozcan su historia. Que aprendan idiomas. Que utilicen la tecnolog\u00eda sin convertirse en utilizados por ella. Que sean capaces de apagar durante un tiempo el tel\u00e9fono y abrir un libro. Que duden incluso de aquello que nosotros les decimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No necesitamos una juventud obediente. Necesitamos una juventud preparada. Una generaci\u00f3n capaz de discutir, preguntar, equivocarse, rectificar y construir sus propias convicciones. Menos ruido. Menos dependencia de las redes. M\u00e1s libros. M\u00e1s educaci\u00f3n. M\u00e1s cultura. M\u00e1s pensamiento cr\u00edtico. Porque el futuro no pertenecer\u00e1 necesariamente a quienes tengan m\u00e1s seguidores. Pertenecer\u00e1 a quienes est\u00e9n mejor preparados para comprenderlo. Y, sobre todo, para cambiarlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nunca tuvimos tanta informaci\u00f3n al alcance de la mano. Y quiz\u00e1 nunca fue tan necesario aprender a pensar qu\u00e9 hacemos con ella. 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