{"id":34018,"date":"2026-11-07T10:00:00","date_gmt":"2026-11-07T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/?p=34018"},"modified":"2026-11-07T02:06:24","modified_gmt":"2026-11-07T01:06:24","slug":"los-titiriteros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcontrapunt.cat\/es\/los-titiriteros\/","title":{"rendered":"LOS TITIRITEROS"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>La patria en los labios, Dios en el discurso y la cartera en el pensamiento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay personajes que han hecho de la contradicci\u00f3n una forma de vida y de la hipocres\u00eda una profesi\u00f3n. Se presentan envueltos en banderas, hablan de patrias amenazadas, invocan a Dios con familiaridad casi sospechosa y se proclaman defensores de unos principios que, curiosamente, siempre terminan sacrificando cuando aparece una buena oferta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son los titiriteros. Vendedores de patrias, predicadores de virtudes ajenas y especialistas en representar aquello que no practican. Tienen una bandera para cada discurso, una convicci\u00f3n para cada negociaci\u00f3n y una moral que se estira o se encoge seg\u00fan las circunstancias. Lo importante no es creer en algo, sino conseguir que los dem\u00e1s crean en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya lo sab\u00eda el viejo Arcipreste de Hita: el dinero hace mucho. Al torpe lo vuelve discreto, al que no merece respeto se lo procura, al mudo le encuentra palabras y hasta consigue que el cojo corra. Han pasado siglos, pero el milagro contin\u00faa. El dinero sigue mejorando reputaciones, flexibilizando conciencias y despertando inesperadas vocaciones de servicio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque todos quieren dinero, aunque algunos prefieran llamarlo oportunidad, estabilidad o recompensa merecida. Y cuando hay suficiente, aparecen las alegr\u00edas, los placeres, las consolaciones y hasta las bendiciones. Parece que el para\u00edso tiene tarifas especiales para quienes pueden pagarlas. Donde hay dinero siempre aparece alguien dispuesto a justificar el negocio, bendecir la contradicci\u00f3n y repartir indulgencias. La corrupci\u00f3n, por lo visto, tambi\u00e9n tiene sus ceremonias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La patria es su gran recurso esc\u00e9nico. La sacan cuando necesitan emocionar, agitar o dividir. La pronuncian con solemnidad, como si tuvieran en exclusiva las escrituras del pa\u00eds. Pero agitar una bandera no convierte a nadie en patriota, del mismo modo que invocar a Dios no convierte a nadie en buena persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la religi\u00f3n sucede algo parecido. Algunos llevan a Dios permanentemente en la boca, como si fuese su jefe de prensa y asesor de conciencia. Lo invocan para se\u00f1alar los pecados ajenos, pero pierden misteriosamente la conexi\u00f3n cuando toca examinar los propios. Mucha doctrina, mucha moral de escaparate y mucha lecci\u00f3n para los dem\u00e1s. Despu\u00e9s, a la hora de cumplir, las convicciones se evaporan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es que predicar es gratis. Cumplir ya resulta bastante m\u00e1s caro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trata de criticar a quien cambia de opini\u00f3n. Rectificar es leg\u00edtimo y puede ser una muestra de honestidad. Lo verdaderamente vergonzoso es incumplir lo prometido y presentar cada contradicci\u00f3n como una demostraci\u00f3n de inteligencia. Ayer algo era inaceptable; hoy es imprescindible. Ayer se denunciaba con indignaci\u00f3n lo que hoy se justifica con una sonrisa. Ma\u00f1ana, si conviene, volver\u00e1 a ser intolerable. \u00a1Qu\u00e9 admirable elasticidad moral!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los titiriteros necesitan que el p\u00fablico permanezca entretenido. Por eso fabrican enemigos, levantan trincheras y dividen a la sociedad entre buenos y malos. Mientras unos discuten por las banderas y otros por los altares, ellos mueven los hilos, negocian sus conveniencias y ocupan las mejores butacas del teatro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su mayor talento consiste en conseguir que nadie mire demasiado de cerca sus contradicciones. Y cuando alguien se las recuerda, aparece el repertorio habitual: victimismo, ofensa, excusas y mucha indignaci\u00f3n teatral. Nunca una explicaci\u00f3n sencilla. Nunca una responsabilidad asumida. Nunca un \u00abno he cumplido lo que promet\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El dinero, entretanto, sigue haciendo su trabajo. Compra silencios, facilita amistades y descubre afinidades sorprendentes entre quienes ayer parec\u00edan irreconciliables. No hay frontera ideol\u00f3gica que algunos no est\u00e9n dispuestos a cruzar cuando la recompensa merece la pena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene recordar que la patria no es propiedad de quien m\u00e1s la grita, la fe no pertenece a quien m\u00e1s la invoca y la honradez no se acredita con discursos, sino con comportamientos. Los principios no se demuestran cuando todo resulta f\u00e1cil, sino cuando cumplirlos tiene un precio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viejo Arcipreste reconocer\u00eda perfectamente este espect\u00e1culo. Apenas tendr\u00eda que cambiar los nombres y actualizar los decorados para comprobar que el dinero sigue convirtiendo al interesado en patriota, al hip\u00f3crita en predicador y al oportunista en hombre respetable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que sigan, pues, con su funci\u00f3n. Que agiten banderas, repartan lecciones de moral y administren bendiciones a conveniencia. Pero que no confundan el aplauso con el respeto ni el silencio con la credulidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque la patria no se vende, la fe no se utiliza y los principios no se alquilan. Y quien pone precio a las tres cosas no es un patriota, ni un creyente, ni un hombre de convicciones: es un titiritero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y lo peor no es que haya titiriteros. Lo verdaderamente preocupante es que todav\u00eda haya quien les compre las entradas, les pague la funci\u00f3n y encima les d\u00e9 las gracias por el espect\u00e1culo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La patria en los labios, Dios en el discurso y la cartera en el pensamiento. Hay personajes que han hecho de la contradicci\u00f3n una forma de vida y de la hipocres\u00eda una profesi\u00f3n. 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