El museo recurre la orden judicial que obliga a devolver las pinturas del siglo XII a Aragón en un plazo de 56 semanas
El Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) ha reiterado ante la jueza encargada del caso su “incapacidad técnica” para trasladar los murales del monasterio de Sijena sin provocar daños irreparables, en un nuevo intento por frenar o replantear la ejecución de la sentencia que obliga a devolver estas obras a Aragón.
El recurso, presentado en los últimos días, llega tras la resolución judicial que fija un plazo máximo de 56 semanas para completar el traslado, en cumplimiento de la sentencia firme del Tribunal Supremo que reconoce la propiedad aragonesa de estas pinturas románicas del siglo XII.
El riesgo de daño, eje del conflicto
El MNAC sostiene que no existe actualmente un procedimiento técnico seguro que permita desmontar, trasladar y reinstalar los murales sin comprometer su integridad. Según los informes aportados por el museo, el proceso implicaría una manipulación extremadamente delicada, comparable a una intervención de “alto riesgo” sobre obras de más de 800 años.
En este sentido, la institución critica que la resolución judicial no haya tenido suficientemente en cuenta el componente técnico y de conservación que implica el traslado, y advierte de que el proceso podría causar daños irreversibles en un patrimonio considerado único.
Petición de una comisión de expertos
Entre los argumentos presentados, el MNAC solicita la creación de una comisión independiente de especialistas que evalúe la viabilidad real del traslado y establezca las condiciones necesarias para garantizar la seguridad de las pinturas.
El museo también reclama conocer con precisión las condiciones de conservación del monasterio de Sijena, destino final de las obras, ya que este factor resulta clave para diseñar tanto el desmontaje como el transporte y la instalación posterior.
Además, denuncia que el juzgado haya desestimado esta vía técnica y haya rechazado la constitución de ese grupo de expertos.
Una decisión judicial firme
Pese a los recursos presentados, la jueza ya ha dejado claro que no prevé modificar su decisión. La orden de devolución sigue en pie, lo que sitúa al museo en la obligación de avanzar en los preparativos del traslado.
Según el calendario planteado, los trabajos podrían comenzar a finales de este año, una vez se adjudique a una empresa especializada la compleja operación de desmontaje y transporte.
Un conflicto con trasfondo político y patrimonial
El caso de los murales de Sijena trasciende lo estrictamente técnico o judicial. Se trata de una disputa que lleva más de una década enfrentando a instituciones de Cataluña y Aragón en torno a la titularidad y conservación de estas obras.
Mientras Aragón exige el cumplimiento inmediato de la sentencia y la restitución de las pinturas a su lugar de origen, el MNAC defiende que su prioridad debe ser la preservación del patrimonio, incluso si eso implica retrasar o reconsiderar el traslado.
Entre la ley y la conservación
La situación plantea un dilema complejo: por un lado, la obligación de cumplir una sentencia judicial firme; por otro, la necesidad de garantizar la integridad de unas obras consideradas esenciales dentro del patrimonio artístico español.
El propio Ministerio de Cultura ha reconocido la dificultad del caso, subrayando que la resolución judicial debe ejecutarse, pero también que es imprescindible atender a los informes técnicos que alertan del riesgo.
Un desenlace aún incierto
El recurso del MNAC podría ser uno de los últimos intentos para modificar las condiciones del traslado o introducir garantías adicionales. Sin embargo, el margen de maniobra es cada vez menor ante la firmeza de la resolución judicial.
Mientras tanto, el futuro de los murales de Sijena sigue en el aire, en un pulso que combina justicia, política y conservación del patrimonio histórico.







