Los datos y la arquitectura computacional se han convertido en un activo valioso en la era de la información y para la economía digital Participar activamente en la construcción de un marco regulatorio y en el desarrollo de la capacidad de mediar las reglas del juego es fundamental para la construcción de la soberanía digital. Eso es exactamente lo que está haciendo China.
El 30 de marzo, Beijing celebró la inauguración de la Organización Mundial de Datos (WDO), con sede en la misma ciudad. Se trata del primer organismo internacional dedicado a la cooperación internacional de datos. El movimiento chino es estratégico en dos frentes: avanza al frente de Estados Unidos -que no ha demostrado iniciación en ese sentido y se aleja cada vez más del multilateralismo-, y el foco en el Sur Global impulsa asociaciones de carácter Sur-Sur, lo que representa otro acercamiento chino al sur global, movimiento opuesto al de EE. UU.
Además, tiene como foco la cooperación, la creación de estándares globales de gobernancia de datos y el desarrollo digital teniendo como foco, sobre todo, el Sur Global. Estuvieron presentes en el evento diferentes sectores de la economía, como agricultura, comercio digital, transporte, salud, industria, etc.
En un mensaje enviado en la apertura de la organización, Xi Jinping destacó la importancia del tema:
«El mundo de hoy está acelerando su entrada en la era de la inteligencia, y el papel de los datos como recurso básico y motor de innovación se vuelve cada vez más evidente».
Se trata de una organización no gubernamental y sin ánimo de lucro cuyos esfuerzos también están orientados a reducir las desigualdades en el acceso a los datos mediante el multilateralismo. Uno de los pilares de la WDO es “eliminar barreras”, a través de la armonización de las políticas de datos y la reducción de los costos de cumplimiento que afrontan las empresas multinacionales. Al mismo tiempo, la organización pretende “desarrollar ecosistemas”, promoviendo el uso de datos en sectores como la salud, la educación y la energía, con el fin de impulsar la innovación industrial.
Según el presidente de la organización, el chino Tan Tieniu:
«Hoy, las economías globales todavía enfrentan una lenta recuperación. Confiar solamente en el comercio y la inversión tradicional muestra rendimientos marginales decrecientes. La tecnología digital, por otro lado, se está expandiendo y la explosión de la inteligencia artificial es impulsada por los datos. Necesitamos una plataforma global para abordar estos desafíos».
Para China, es un paso más hacia el multilateralismo centrado en los países periféricos del sistema internacional, como el banco de desarrollo BRICS (y el propio BRICS), la Nueva Ruta de la Seda y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura. La Unión Europea, que en los últimos años ha mostrado avances significativos en marcos regulatorios digitales, tendrá que decidir si se adhiere o no a la organización. El mismo tendrá que decidir los Estados Unidos, ya que la WDO puede ser un problema para Washington, que ve una vez más a los chinos avanzar y estar en el centro de la gobernanza de datos y, sin la participación de los EE.UU., Los estadounidenses pueden ver la construcción de la estandarización de datos globales sin su participación activa.








