La identidad religiosa de Barcelona es bastante más diversa de lo que suele percibirse, y el Saló de Cent volvió a ponerlo de manifiesto este lunes. El alcalde Jaume Collboni presidió el acto central de la Semana de la Armonía Interconfesional, donde subrayó el carácter «diverso y plural» de la capital catalana. Las cifras que recordó el consistorio hablan por sí solas: más de mil comunidades religiosas, más de quinientos centros de culto y cerca de cuarenta tradiciones espirituales conviviendo hoy en la misma ciudad. El acto, celebrado en el Saló de Cent, reunió a representantes de las principales confesiones presentes en Cataluña y contó con la asistencia del president de la Generalitat y del conseller de Justicia.
Collboni encuadró el Saló de Cent como espacio de la Barcelona democrática y reclamó defender que todas las creencias puedan seguir expresándose en libertad. En la misma intervención, advirtió contra las voces que pretenden distorsionar esa diversidad y dejó una frase para llevarse a casa: la armonía no es perfección, sino acuerdo.
Illa: «La religión por sí misma no genera ninguna tensión»
El president de la Generalitat, Salvador Illa, fue el encargado de cerrar la sesión con una intervención de fondo centrada en la convivencia. Sostuvo que la religión por sí misma no genera ninguna tensión y llamó a reafirmar el compromiso colectivo con la diversidad. Illa defendió que la mayoría social apuesta por convivir y apeló a confiar en el otro, aunque rece distinto. Cerró su intervención citando al papa León XIV y su petición de una paz «desarmante y desarmada».
A la jornada asistieron el conseller de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler; los tenientes de alcaldía Albert Batlle y Maria Eugènia Gay; el comisionado municipal de Asuntos Religiosos, Richard Sánchez, y el director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Ramon Bassas. Presidió la representación religiosa Antoni Matabosch, presidente del Grup de Treball Estable de Religions.
La emergencia climática, hilo conductor de la edición
La Semana Mundial de la Armonía Interconfesional se orienta este año al vínculo entre naturaleza y espiritualidad. El objetivo es mostrar cómo las distintas tradiciones religiosas presentes en el territorio ofrecen miradas propias ante la crisis climática. La periodista Judit Casellas condujo la jornada, que incluyó la actuación musical de Vignesh Melwani.
La ponencia principal corrió a cargo de Matabosch, que abordó la crisis ecológica desde una perspectiva interreligiosa. Defendió que la crisis no es ninguna casualidad, sino consecuencia de principios arraigados en la modernidad, y criticó la visión que sitúa al ser humano como propietario del mundo. Apostó por una alianza entre tecnociencia y religión para frenar la extinción biológica y reivindicó las tradiciones religiosas como fuente de valores basados en el respeto y la solidaridad.
La mesa de diálogo reunió tres voces de tradiciones distintas. El pastor protestante Jonatán Soriano, de la Facultad de Teología del Instituto Bíblico y Seminario Teológico de España, presentó la relación con la naturaleza como un vínculo personal y reivindicó el concepto hebreo de shalom como búsqueda del bienestar de todos. El islamólogo Halil Bárcena, especialista en sabiduría sufí, situó la crisis ecológica como expresión de una crisis espiritual y apeló a entender al ser humano como custodio de la naturaleza. Maria Bargalló, del Arquebisbat de Barcelona y de Justícia i Pau, destacó el silencio y la fraternidad como herramientas religiosas para una vida menos frenética.
Antesala de la visita papal de junio
El acto llega en un momento oportuno para la ciudad. Collboni recordó la visita del papa León XIV prevista para junio, una figura a la que describió como voz espiritual que reclama la paz en el mundo, y remarcó que Barcelona se suma a esa llamada. La cita del Saló de Cent funcionó, en ese sentido, como un ensayo del tono que la capital quiere mantener ante la visita pontificia: convivencia, diálogo y compromiso compartido con la sostenibilidad.







