El Espanyol no termina de salir del agujero. El conjunto blanquiazul empató sin goles ante el Levante en el RCDE Stadium en la trigésima tercera jornada de LaLiga EA Sports, y alargó hasta dieciséis su racha sin ganar. La sequía se extiende a todo el 2026: seis empates y diez derrotas, es decir, seis puntos de cuarenta y ocho posibles. Hace semanas que el equipo no conoce la victoria, y cada resultado que no es un triunfo aprieta un poco más el margen.
Pese al balance demoledor, el punto se celebró como un mal menor en Cornellà-El Prat. Los granotas merecieron bastante más y obligaron al portero Marko Dmitrovic a firmar hasta tres paradas decisivas en el tramo final. Un balón lamió el travesaño en la última jugada, y solo esa cadena de prodigios evitó que los de Luis Castro se marcharan con los tres puntos bajo el brazo.
Una afición que se hace oír
El ambiente en el RCDE Stadium se volvió irrespirable antes del pitido final. La grada despidió a los jugadores entre silbidos y gritos de «fuera, fuera», una escena impensable cuando el club cerró 2025 con cinco victorias consecutivas, a dos puntos del Villarreal y cinco por encima del Real Betis. Aquella inercia se rompió en diciembre y no ha vuelto.
Los de Manolo González terminan la jornada en decimotercera posición, con treinta y nueve puntos y un colchón de cinco sobre el Sevilla, que hoy marca la zona de descenso. La situación recuerda inevitablemente a la del curso pasado, cuando la permanencia no se confirmó hasta la última jornada del campeonato. El técnico, en la rueda de prensa posterior al partido, reconoció el momento delicado, aunque sostuvo que la situación es reconducible y que el equipo no tiene otra opción que seguir hacia adelante.
Diez equipos metidos en la pelea a cinco jornadas del final
La fotografía de la zona baja cuesta de mirar. Cuando quedan cinco jornadas, diez equipos todavía no tienen los deberes hechos. Por encima del colchón, el Athletic, décimo con cuarenta y un puntos, parece casi fuera de peligro. Por debajo, la aglomeración es total. Rayo Vallecano, Valencia y el propio Espanyol comparten treinta y nueve puntos. Elche y Girona suman treinta y ocho. Alavés, con treinta y seis, y Mallorca, con treinta y cinco, se sostienen con un margen muy justo.
La zona roja la dibujan hoy el Sevilla con treinta y cuatro puntos, el Levante con treinta y tres y un Real Oviedo con veintiocho que parece prácticamente sentenciado, siete puntos por debajo del Mallorca cuando solo quedan quince en juego. Para los asturianos, la matemática es ya casi inapelable.
El Levante es quien sale mejor parado del lunes. No pudo ganar, pero se lleva un punto del RCDE Stadium que lo deja a uno del Sevilla y a dos del Mallorca, que marca la permanencia.
Un calendario que puede volver a moverlo todo
La trigésima cuarta jornada tiene todos los ingredientes para sacudir de nuevo la clasificación. La atención apunta sobre todo al Sevilla-Real Sociedad del lunes, que puede redibujar la salvación. El Levante recibirá al Villarreal y podría salir del descenso si gana. El resto del calendario completa el panorama: Girona-Mallorca, Valencia-Atlético, Alavés-Athletic, Osasuna-Barcelona, Celta-Elche, Getafe-Rayo, Betis-Oviedo y un Espanyol-Real Madrid que llega en plena tormenta perica.
Para los blanquiazules, el horizonte es sencillo solo sobre el papel: sumar puntos, alejar el descenso y aguantar hasta el final. La distancia de cinco puntos sobre la zona de peligro sigue intacta, pero la sensación de fragilidad no deja de crecer. El Espanyol ha vivido temporadas complicadas, pero pocas veces con esta incapacidad para ganar. La campaña se ha vuelto un partido a partido, con poco margen para errores y una afición que ya ha dejado claro que la paciencia se ha agotado.







