Barcelona de Serveis Municipals (BSM) ha vuelto a sacar a concurso los cuatro últimos locales de restauración del Balcón Gastronómico del Port Olímpic, que llevaban meses vacíos después de que varias licitaciones consecutivas quedaran desiertas. La diferencia respecto a los intentos anteriores es el precio: el alquiler de las terrazas exteriores baja un 70% y, en conjunto, los futuros inquilinos pagarán unos 150.000 euros menos cada año.
Una tarifa que no encajaba
El origen del problema era sencillo. Hasta ahora, BSM cobraba el mismo precio por metro cuadrado de terraza que de espacio interior, como si las dos superficies se pudieran usar en idénticas condiciones. La realidad es que las inclemencias meteorológicas, cada vez más presentes por el cambio climático, dejan las terrazas cerradas buena parte del año. Los restauradores lo venían avisando desde el primer día, y el Ayuntamiento ha acabado reconociéndolo con un precio diferenciado que se ajusta al uso real. La rebaja se aplicará también a los negocios que ya funcionan en el recinto.
Cuatro concursos para once locales
El Gremi de Restauració de Barcelona ha recibido la decisión con satisfacción, aunque sin esconder el malestar por el camino recorrido. Desde que BSM puso en marcha la transformación gastronómica del Port Olímpic en 2022, se han celebrado cuatro concursos públicos y ninguno ha conseguido cubrir los once restaurantes previstos. Los alquileres más altos llegaban a los 45.000 euros al mes, unas cifras que la patronal consideró desproporcionadas desde el primer momento.
El gremio defiende que el problema nunca fue el sitio, porque el emplazamiento gusta, sino la viabilidad económica. Varios operadores llegaron a ganar concursos anteriores y acabaron renunciando cuando hicieron números. Según los cálculos del sector, si aquellos locales se hubieran adjudicado a tiempo, BSM habría ingresado más de 2,6 millones de euros en alquileres desde octubre de 2024. Es un dinero que ya no se va a recuperar.
Posibles impugnaciones
La patronal ha puesto sobre la mesa otro riesgo: el cambio de condiciones podría abrir la puerta a recursos legales. Los candidatos que ganaron licitaciones previas y renunciaron por los precios, y también las empresas que ni siquiera presentaron oferta después de ver las tarifas, podrían considerar que la rebaja altera de manera sustancial las reglas del juego. El Gremi ha pedido, además, que se audite la gestión de BSM para aclarar cómo se ha llegado hasta aquí y, si procede, depurar responsabilidades.
Un paso para desencallar el proyecto
El nuevo concurso incorpora elementos pensados para facilitar la adjudicación. Dos de los cuatro locales podrán fusionarse, lo que da margen para adaptar el formato del negocio a lo que pide el mercado. El Port Olímpic ha recibido más de dos millones de visitantes desde su reapertura, y el Ayuntamiento apuesta por consolidarlo como un espacio de referencia gastronómica y de ocio para los barceloneses, no solo para turistas.
La corrección de precios llega tarde, pero llega. Y es la clase de decisión pragmática que hacía falta para desencallar un proyecto que se había quedado a medio camino. La rectificación, aunque la oposición la use como arma arrojadiza, muestra una administración dispuesta a escuchar al sector y a corregir errores cuando los números no cuadran. Ahora la pelota está en el tejado de los restauradores: una vez ajustados los precios, toca demostrar que el interés del sector por el Port Olímpic era real y que los concursos desiertos eran solo una cuestión de tarifas.







