Una quincena de vehículos ardió durante la madrugada del 11 al 12 de mayo en el distrito del Eixample de Barcelona. La policía catalana investiga si los fuegos fueron intencionados. El patrón que más llama la atención de los investigadores es claro: demasiados objetivos, demasiado concentrados, en demasiado poco tiempo.
Los agentes trabajan con la hipótesis de que una o varias personas recorrieron distintas calles del barrio provocando los incendios de forma deliberada. La mayoría de los vehículos afectados eran turismos estacionados en la vía pública. No hubo heridos.
Una noche de intervenciones encadenadas
Los servicios de emergencia fueron actuando de forma escalonada a medida que se iban declarando nuevos focos. Los bomberos se encargaron de extinguir las llamas mientras la Guardia Urbana cortaba el acceso a las zonas afectadas y aseguraba los perímetros.
Uno de los puntos con más daños fue un cruce del Eixample donde varios vehículos quedaron completamente destruidos. Las llamas llegaron también a mobiliario urbano y a la fachada de un edificio, y la columna de humo fue visible desde varios pisos de altura. Los incendios se extendieron además a otros puntos cercanos del distrito, lo que ha obligado a mantener algunas restricciones de tráfico mientras se retiran los restos y se evalúan los daños.
La investigación apunta a un acto deliberado
Uno de los indicios que los investigadores consideran más relevantes es la velocidad con la que el fuego se propagó en algunos de los vehículos, lo que hace sospechar que se utilizó algún tipo de catalizador. Los agentes ya están revisando grabaciones de cámaras de seguridad y recogiendo testimonios de vecinos para intentar identificar al autor o autores.
La concentración geográfica de los focos y la rapidez con la que se sucedieron refuerzan la hipótesis de una acción coordinada. La investigación sigue abierta.







