El conflicto educativo ha encontrado una salida. Tras meses de huelgas y una negociación larga y tensa, el Departament d’Educació y los sindicatos USTEC y Profesores de Secundaria han firmado un preacuerdo que desarrolla y completa el pacto alcanzado en marzo con CCOO y UGT. El texto, sin embargo, no es vinculante hasta que los docentes lo ratifiquen en consulta. Mientras no lo hagan, el conflicto sigue técnicamente abierto.
Estos son los puntos que definen el acuerdo.
Sueldos: el nudo que se ha deshecho
La retribución ha sido, desde el primer día, el motivo central de la disputa. El preacuerdo introduce un nuevo complemento salarial, de carácter lineal, que se irá incorporando de forma escalonada hasta 2029. Sumado a las mejoras del pacto de marzo y a los incrementos estatales aplicables a los funcionarios, el cómputo total puede representar una subida de unos 600 euros mensuales en cuatro años: 599,50 euros para los maestros de primaria y 633,58 para los profesores de secundaria. El último gesto que permitió desatascar la negociación fue la decisión del Govern de ampliar en 50 euros el importe de ese complemento.
Aulas más inclusivas
Reforzar la atención a la diversidad era otra de las reclamaciones que el colectivo llevaba tiempo defendiendo. El preacuerdo prevé desplegar más de 6.300 dotaciones vinculadas a la educación inclusiva entre los próximos cursos y hasta 2030. En concreto, se incorporarán Técnicos Especialistas de Educación Infantil a todos los grupos de I3 y se ampliarán los perfiles de apoyo en ámbitos como la psicopedagogía, la logopedia, la orientación o la educación especial. USTEC ha calificado este bloque como uno de los avances más sólidos de toda la negociación.
Deudas por saldar y plazas de catedráticos
El texto asume el compromiso de calendarizar, en un plazo de cinco años, la devolución de los importes que los recortes afectaron en estadios, trienios y sexenios. Era una reivindicación histórica del sector. A propuesta de Profesores de Secundaria, se añade la convocatoria de 5.000 plazas de catedráticos, pensadas para docentes de instituto con una trayectoria profesional sólida.
Menos provisionalidad y menos burocracia
En el apartado laboral, el preacuerdo establece concursos de traslados cada año y fija como objetivo que el 85% del personal tenga plaza definitiva en dos años. Las oposiciones también pasarán a ser anuales, con más de 5.000 plazas pendientes de convocar. Los procesos de selección se simplificarán: desaparecen las entrevistas y las plazas perfiladas quedan limitadas al 3%.
En cuanto a la gestión de los centros, el texto incluye un plan de reducción de trámites administrativos, el refuerzo del personal de administración y servicios y espacios estables de seguimiento para infraestructuras, climatización y currículo.
Lo que el acuerdo no recoge
Pese al avance, hay reclamaciones que se han quedado fuera. La reforma del currículo no aparece en el texto y las ratios no han cambiado de manera significativa respecto a lo ya pactado en marzo. Esos vacíos han alimentado las críticas de una parte del sector. La CGT, la Intersindical y la COS ya habían abandonado la mesa de negociación al considerar que las condiciones no eran aceptables, y han anunciado que harán campaña activa contra el preacuerdo.
La decisión final, en todo caso, recae sobre los docentes. Cada sindicato firmante someterá el texto a consulta interna, y el resultado de esa votación marcará si el conflicto se da por cerrado o si la movilización continúa.







