Jordi Turull convirtió este sábado la convención municipalista de Junts en Vilafranca del Penedès en una tribuna de ataque directo al Govern de Salvador Illa. Ante cientos de cargos electos reunidos en Cal Figarot —sede de los Castellers de Vilafranca— y con las elecciones municipales en el horizonte, el secretario general del partido trazó un retrato duro del ejecutivo catalán: un gobierno que, a su juicio, dedica más energía a proteger a Pedro Sánchez que a ocuparse de los catalanes.
La crítica no fue puntual ni matizada. Turull sostuvo que la prioridad del Govern es no molestar al presidente español, incluso cuando gobierna sin mayoría parlamentaria detrás. Describió a Illa como un president que actúa para seguir en el poder, no para transformar el país, y advirtió que esa lógica de supervivencia acaba teniendo un precio muy concreto para los vecinos.
Municipios abandonados a su suerte
Una parte significativa del discurso fue dirigida a los alcaldes y concejales del partido. Turull les agradeció el trabajo realizado en condiciones de abandono: crecimiento demográfico sin recursos adicionales, burocracia creciente y decisiones impuestas desde Barcelona sin consultar a los territorios que tienen que soportarlas. Puso la transición energética como ejemplo paradigmático de una política diseñada de espaldas a los municipios.
Apuntó también a lo que considera un caos crónico en Rodalies y a las dificultades de los ayuntamientos para gestionar el padrón. Reivindicó a los alcaldes de Junts como los únicos que, en muchos casos, se plantan al lado del ciudadano cuando el resto mira hacia otro lado.
La metáfora de la Masia
Para ilustrar el modelo de partido que defiende, Turull recurrió al fútbol. Pese a ser seguidor del Espanyol —algo que admitió entre risas—, comparó a Junts con la Masia del Barça: una estructura basada en gente formada en casa, con convicción y raíces, muy distinta de quienes conciben la política como una carrera por el poder. La sala respondió con aplausos.
Tuvo palabras de afecto para Eduard Pujol, candidato del partido en Vilafranca, destacando su resistencia ante procesos judiciales de los que ha sido absuelto. «Las convicciones siempre ganan a las injusticias», dijo.
Nación en juego y cierre castellero
En clave más ideológica, Turull advirtió que lo que está en juego no es una elección cualquiera sino el modelo de país. Contrapuso la visión de quienes entienden Cataluña como una región administrativa a la de quienes la defienden como una nación con cohesión social y futuro propio. Criticó lo que llamó políticas pijoprogressistas en materia de vivienda y el uso del miedo al diferente como combustible electoral, con referencias claras a los Comuns y a Aliança Catalana.
Defendió medidas como frenar la multireincidencia, blindar a los pequeños propietarios y abrir la puerta de la vivienda a los jóvenes. Reiteró la voluntad de Junts de expulsar a Renfe de Cataluña y cerró el discurso con una apelación al espíritu casteller: «Seamos dignos de su grito: fuerza, valor, equilibrio y seny.»







