El plan de choque anunciado por el Gobierno de la Generalitat y el Ayuntamiento contra la multirreincidencia y los robos con violencia comienza a dar frutos
La seguridad es uno de los aspectos que más inquietaba a la ciudadanía de L’Hospitalet, según se desprendía del último barómetro de opinión, que se hizo público a principios de año. Esta sensación de inseguridad iba acompañada de un incremento de los datos delincuenciales en la ciudad. De hecho, en 2025, éstas se dispararon hasta llegar al 10,1 %, mientras que en el resto de Cataluña se registraba una caída del 4,1 %. Durante el primer trimestre de este año, la tendencia seguía la misma línea a pesar de la presión que se hacía con estrategias como los kampay contra la multirreincidencia.
Para ponerse manos a la obra y revertir esta situación, el Gobierno de la Generalitat anunció un plan de choque, bautizado como Plan Bastión, una estrategia transversal y de impacto diario que moviliza a agentes de una quincena de unidades de diferentes cuerpos policiales para intentar revertir la curva.
El plan, que hace especial hincapié en aquellas modalidades delictivas que más alteran la convivencia, se puso en marcha a finales del mes de abril y ya empieza a dar sus frutos. Los principales delitos se han reducido y las detenciones se han incrementado un 7,6%. Los datos trimestrales del Ministerio del Interior también confirman el descenso de algunos de los delitos que más alarman a la ciudadanía. De enero a marzo, comparado con el mismo período del año anterior, la criminalidad se había reducido en un 8% y los hechos penales, en un 6%.
La puesta en marcha de este plan supone movilizar a un gran número de agentes, uniformados y de paisano, hacer dispositivos de seguridad exhaustivos, evitar alteraciones del orden público y de la convivencia y realizar controles de armas en el espacio público, en los transportes y en los locales de ocio. Para llevar a cabo estas acciones, los policías se ayudan de tecnologías de última generación, como drones.
Un gran número de los hechos delictivos los cometen personas jóvenes -un 22% son, incluso, menores de edad-, que se mueven con patinetes eléctricos (en un 46% de los casos) y que utilizan el tirón para llevarse joyas o teléfonos móviles.
El modus operandi de los ladrones hace muy complicada su identificación, ya que a menudo actúan encapuchados. La mayoría son personas que no están fichadas por la policía porque nunca han sido detenidas y no acumulan antecedentes que les sitúe en el radar de los investigadores.
Los Mossos d’Esquadra prevén mantener este cerco al robo violento al menos hasta finales de agosto, cuando se analizarán los datos del período. En el primer mes de funcionamiento, los mandos policiales comienzan a ver algunos brotes verdes y esperan que la tendencia se consolide con el paso de las semanas.







