La Generalitat ha dado un nuevo paso para recuperar uno de los grandes proyectos ferroviarios pendientes de Catalunya. El Govern ha encargado el estudio que deberá definir la primera fase del Eix Transversal Ferroviari (ETF), una infraestructura concebida para mejorar las conexiones ferroviarias del interior del territorio y reforzar los enlaces con Barcelona. El contrato cuenta con un presupuesto de 1,1 millones de euros más IVA y establece un plazo de ejecución de 28 meses.
El estudio, impulsado por el Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica a través de Ifercat, deberá concretar las características de una primera conexión entre Lleida, Igualada y el entorno de Barcelona-Sagrera. El objetivo es pasar de la planificación general del proyecto a una definición técnica que permita determinar el trazado, las necesidades de infraestructura y las condiciones necesarias para su futura ejecución.
El Eix Transversal Ferroviari pretende crear una alternativa a la actual estructura radial de la red catalana. Su planteamiento contempla tanto el transporte de pasajeros como el de mercancías y busca mejorar las conexiones entre el interior de Catalunya y el área metropolitana de Barcelona. La iniciativa adquiere especial importancia en un momento en que la Generalitat reclama ampliar la capacidad ferroviaria y reducir la presión sobre las líneas actualmente más saturadas.
La primera fase permitirá estudiar también la circulación de mercancías procedentes de los corredores Mediterráneo y del Ebro. Esta dimensión logística convierte el proyecto en algo más que una infraestructura destinada al transporte cotidiano de pasajeros: el nuevo eje podría reforzar la conexión de las zonas industriales del interior con Barcelona y con los principales corredores europeos.
El proyecto llevaba años pendiente de avances concretos. Su recuperación supone, por tanto, un cambio respecto a una etapa marcada por la falta de ejecución de una infraestructura considerada estratégica para la vertebración territorial catalana.
La actuación también se relaciona con el futuro desarrollo ferroviario de Barcelona. El entorno de la estación de La Sagrera está llamado a convertirse en uno de los principales nodos ferroviarios de Catalunya y la conexión con Lleida e Igualada permitiría ampliar progresivamente el área de influencia de este gran intercambiador.
Sin embargo, el anuncio de la Generalitat no significa todavía el inicio de las obras. Los 28 meses previstos corresponden a la elaboración del estudio, por lo que todavía deberán completarse las fases posteriores de planificación, evaluación ambiental, proyectos constructivos, financiación y licitación.
Precisamente por ello, el nuevo contrato constituye un primer paso administrativo y técnico, pero también una prueba para la capacidad del Govern de transformar proyectos ferroviarios largamente anunciados en infraestructuras ejecutables.
La Generalitat sitúa así nuevamente el ferrocarril en el centro de su estrategia territorial. El desafío será conseguir que este nuevo impulso no quede limitado a la planificación y que el Eix Transversal Ferroviari pueda avanzar, progresivamente, desde los documentos técnicos hasta una infraestructura capaz de modificar las conexiones entre el interior de Catalunya y Barcelona.







