La Generalitat y las cuatro diputaciones catalanas han acordado reforzar de forma sustancial la gestión de los bosques públicos con el objetivo de reducir el riesgo de incendios forestales y mejorar la capacidad de prevención en Catalunya. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y los responsables de las diputaciones de Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona firmaron este viernes un protocolo de colaboración para coordinar actuaciones y triplicar la gestión forestal en el territorio.
El acuerdo llega después de un verano marcado por varios episodios de incendios y por unas condiciones meteorológicas que han elevado el riesgo en buena parte de Catalunya. La estrategia pretende actuar antes de que se produzcan las emergencias, mediante una mayor intervención sobre las masas forestales, la mejora de su mantenimiento y una coordinación más estrecha entre las diferentes administraciones responsables del territorio.
La iniciativa tiene especial importancia porque la prevención de los incendios no depende únicamente de la capacidad de los equipos de emergencia para intervenir cuando aparecen las llamas. La gestión del combustible forestal, el mantenimiento de los bosques y la planificación de las actuaciones preventivas son elementos fundamentales para limitar la velocidad de propagación de un incendio y facilitar posteriormente el trabajo de los bomberos.
El protocolo firmado por Illa y los presidentes de las cuatro diputaciones pretende precisamente establecer una actuación coordinada. Catalunya cuenta con una extensa superficie forestal distribuida entre territorios con características muy diferentes, por lo que una estrategia común debe combinar las necesidades de cada zona con una planificación compartida.
El anuncio también adquiere relevancia después de los incendios registrados este mes, incluido el que afectó a la sierra de Collserola y obligó a confinar temporalmente a vecinos de Barcelona. Aquel episodio mostró hasta qué punto el riesgo forestal puede convertirse rápidamente en una emergencia urbana cuando las zonas de vegetación se encuentran junto a áreas densamente pobladas.
Illa ha defendido además que la Generalitat mantendrá los recursos destinados a las emergencias. El mensaje político del Govern es que la prevención y la respuesta ante los incendios deben avanzar simultáneamente: mejorar la gestión del territorio sin reducir la capacidad de los servicios encargados de actuar cuando se declara una emergencia.
El reto será convertir el compromiso institucional en actuaciones visibles sobre el terreno. Triplicar la gestión forestal implica intervenir sobre una superficie considerable y exige recursos, planificación y continuidad durante todo el año, no solamente durante los meses de mayor riesgo.
La estrategia también se enmarca en un escenario climático que está modificando las condiciones de los incendios. Periodos prolongados de calor y sequedad pueden aumentar la vulnerabilidad de los bosques y favorecer fuegos más rápidos y difíciles de controlar.
Por eso, la prevención se convierte en una política pública de largo plazo. La cuestión ya no consiste únicamente en apagar los incendios cuando aparecen, sino en reducir las condiciones que permiten que un incendio se transforme en una emergencia de grandes dimensiones.
El nuevo protocolo entre la Generalitat y las diputaciones representa un primer paso institucional para reforzar esa estrategia. Su verdadero resultado, sin embargo, deberá medirse en los próximos años, cuando pueda comprobarse si el aumento de la gestión forestal se traduce en territorios más preparados y en una menor exposición de la población al riesgo de incendios.







