El nuevo recurso, en fase piloto, dispone de 15 plazas y ofrece atención sanitaria y social a pacientes que ya no necesitan hospitalización pero todavía no pueden reanudar la vida comunitaria
El Hospital del Mar de Barcelona ha puesto en funcionamiento una nueva unidad piloto destinada a facilitar la recuperación sanitaria y social de personas en situación de sinhogarismo después de un ingreso hospitalario. El recurso, que funciona desde julio en el Centro Esperanza del hospital, dispone de una quincena de plazas y está dirigido inicialmente a personas vinculadas a los servicios sociales de Barcelona.
La unidad está pensada para pacientes que han superado la fase de atención aguda y se encuentran clínicamente estables, pero que todavía necesitan un período de recuperación y acompañamiento antes de poder continuar el proceso fuera del entorno hospitalario.
El objetivo es evitar que el alta médica suponga, en estos casos, el final repentino de los apoyos necesarios. Durante la estancia, los usuarios pueden recuperar autonomía, consolidar hábitos saludables y reforzar el vínculo con los servicios sanitarios, sociales y comunitarios que tendrán que continuar su seguimiento.
El recurso permite la entrada y salida libre de los usuarios y dispone de habitaciones individuales y compartidas, así como espacios comunes. La estancia se adapta a las necesidades de cada persona a partir de un plan de trabajo individualizado.
Personas con problemas de salud y poca red de apoyo
El perfil de los usuarios es frecuentemente el de personas con enfermedades crónicas, fragilidad social y una red de apoyo limitada, que también pueden tener dificultades para mantener el contacto con los servicios sanitarios y sociales.
Para acceder a la unidad, los pacientes deben haber completado la fase de atención aguda, conservar autonomía suficiente para desarrollar las actividades cotidianas y tener capacidad para participar en la convivencia con el resto de usuarios.
El espacio está preparado para acoger a hombres y mujeres en zonas diferenciadas, con el objetivo de preservar la intimidad y garantizar una convivencia adecuada.
Un equipo que combina atención sanitaria y social
El funcionamiento de la unidad recae en un equipo multidisciplinar formado principalmente por profesionales de enfermería, trabajo social sanitario e integración social, apoyados por otros perfiles profesionales según las necesidades de los usuarios.
El servicio depende de la Dirección de Trabajo Social del Hospital del Mar y trabaja coordinadamente con los servicios sociales y otros recursos sanitarios del entorno. Entre ellos se encuentra el CAP Larrard, del Parc Sanitari Pere Virgili.
Las salidas de la unidad también se planificarán conjuntamente con los servicios sociales de Barcelona, que valorarán qué recursos pueden dar continuidad a la atención de cada persona una vez finalizada su estancia.
El proyecto cuenta con la financiación del Departamento de Derechos Sociales e Inclusión mediante el Contrato Programa con el Ayuntamiento de Barcelona. Entre julio y diciembre de este año destina 300.000 euros. La previsión es dar continuidad al servicio en el nuevo Convenio 2027-2030, que contempla una aportación anual de 750.000 euros.
Más ingresos y visitas a urgencias
La iniciativa parte de una realidad que el Hospital del Mar ha detectado en los últimos años. En 2025 atendió a más de 600 personas en situación de sinhogarismo, frente a las 400 del año anterior.
Estas personas pasan por término medio más de 13 días ingresadas, aproximadamente el doble que el resto de pacientes. También presentan una mayor frecuentación de los servicios de urgencias y un riesgo superior de reingreso hospitalario.
El perfil más habitual es el de un hombre de unos 46 años con alguna enfermedad crónica -como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la diabetes o problemas renales o traumatológicos- o con otras situaciones de fragilidad que pueden agravarse por las condiciones de vida en la calle.
Además, cuatro de cada diez personas atendidas llevan más de dos años viviendo en la calle.
El proyecto piloto se monitorizará a partir de varios indicadores como el uso de los servicios sanitarios, la duración de los ingresos hospitalarios, los reingresos y las visitas a urgencias, pero también la evolución de la situación social de los usuarios. La evaluación servirá para determinar el impacto del nuevo recurso y orientar su continuidad.







