La estrategia policial identifica al menos 34 grupos activos en el territorio y combina prevención, inteligencia e investigación para limitar su actividad
Los Mossos d’Esquadra han puesto en marcha el Plan Proa, una estrategia destinada a prevenir la formación de nuevos grupos violentos juveniles y reducir la capacidad de actuación de quienes ya operan en Catalunya. El plan, liderado por la Jefatura con la participación de las comisarías generales de Información y de Investigación Criminal, es fruto de un trabajo iniciado en octubre de 2024 para hacer frente a un fenómeno que la policía considera complejo y en constante evolución.
La iniciativa llega después de detectar un incremento de la violencia entre jóvenes, especialmente en Barcelona y en su área metropolitana. El modelo integra la inteligencia policial, la prevención, la detección y la investigación bajo una misma dirección estratégica, con el objetivo de anticiparse a la aparición de nuevos grupos y actuar contra quienes ya están implantados.
Los Mossos identifican al menos 34 grupos violentos juveniles
Según el análisis policial elaborado en abril, actualmente existen al menos 34 grupos violentos juveniles con actividad en Catalunya. El fenómeno incluye tanto a menores de edad como a jóvenes mayores de edad y presenta estructuras y grados de organización diversos.
Pese a estas diferencias, los grupos comparten dinámicas como la disputa por el control territorial, la defensa de la posición dentro del colectivo y la rivalidad con otras organizaciones. Según el diagnóstico policial, estas tensiones pueden favorecer el uso de la violencia como forma de confrontación y refuerzo de la cohesión interna.
Estas conductas tienen repercusiones sobre la convivencia y pueden aumentar la percepción de inseguridad en el espacio público.
De un modelo de bandas latinas a grupos más diversos
La diagnosis de los Mossos constata cambios importantes respecto a las llamadas “bandas latinas” que emergieron en Cataluña durante la primera década de los años 2000.
Si entonces predominaban estructuras más jerarquizadas, con una composición principalmente latinoamericana y simbología vinculada a América Latina y Estados Unidos, los grupos actuales presentan una realidad más diversa. Según la policía, poseen una composición multicultural, liderazgos más flexibles y relaciones internas menos formales.
El control del territorio y la identidad de grupo siguen siendo elementos centrales. La vinculación al colectivo puede acarrear lealtad y obediencia, así como la participación en actividades delictivas que, según la diagnosis policial, incluyen principalmente el tráfico de drogas y los robos violentos.
Esta evolución, señalan los Mossos, obliga a adaptar las estrategias policiales a unas organizaciones que pueden reorganizarse y extender su actividad a nuevas zonas.
Inteligencia policial para anticiparse a nuevos grupos
El Plan Proa prevé centralizar y analizar información procedente de toda Cataluña para convertirla en inteligencia policial. El objetivo es mejorar el conocimiento sobre los miembros de los grupos, sus estructuras, liderazgos, conexiones entre organizaciones y los espacios donde ejercen influencia.
Esta información debe permitir detectar indicios de actividad, anticipar posibles conflictos y orientar las actuaciones policiales según las características de cada territorio.
Prevención, detección e investigación
La estrategia se organiza en distintos ámbitos complementarios. En el ámbito preventivo, se prevé reforzar la formación de los agentes y la identificación temprana de factores de riesgo, especialmente en zonas donde todavía no se ha detectado la presencia de estos grupos.
La fase de detección se centra en la recogida y el análisis de información para determinar qué grupos actúan en el territorio, identificar a sus miembros y valorar su impacto. Por lo que respecta a la investigación, el plan contempla dispositivos específicos y actuaciones orientadas a perseguir las actividades delictivas y reducir la capacidad operativa de los grupos detectados.
Coordinación policial a escala catalana y territorial
La gobernanza del Plan Proa se articula a través de una Mesa Central y de diversas mesas territoriales, formadas por profesionales especializados en el fenómeno. Estos espacios también pueden incorporar a representantes de las policías locales.
El modelo quiere combinar una estrategia común para toda Cataluña con actuaciones adaptadas a las particularidades de cada zona. El objetivo final es prevenir la aparición de nuevos grupos violentos juveniles, limitar su expansión y reducir sus consecuencias sobre la seguridad y la convivencia.







