‘Huellas que acompañan’ ofrece apoyo emocional en situaciones especialmente complejas mediante visitas autorizadas bajo criterios clínicos y con todas las garantías asistenciales
La Fundación Hospital Sant Joan de Déu de Martorell (FHSJDM) ha puesto en marcha «Huellas que acompañan», un nuevo programa de apoyo emocional que permite, en situaciones excepcionales y siempre bajo valoración clínica, que personas ingresadas se puedan reencontrar con su animal de compañía. La iniciativa nace con el objetivo de contribuir al bienestar emocional de los pacientes en momentos especialmente delicados, tales como estancias hospitalarias prolongadas, procesos de fin de vida u otras circunstancias que el equipo asistencial considere adecuadas.
El programa se enmarca en el modelo de atención centrada en la persona que impulsa la Fundación y parte de la evidencia científica que apunta a que el vínculo con los animales puede ayudar a reducir el estrés y la angustia, aportar confort emocional y favorecer una vivencia más humana de la hospitalización.
Para hacer posibles estas visitas, el centro ha desarrollado un protocolo específico que establece los criterios clínicos, medidas higiénicas y requisitos veterinarios necesarios para que los reencuentros se lleven a cabo con todas las garantías de seguridad tanto para los pacientes como para los profesionales y los propios animales.
La subdirectora de Enfermería de la FHSJDM y líder del proyecto, Sílvia Sancliment, destaca que la iniciativa responde a una forma de entender los cuidados que va más allá del tratamiento médico. «Hay iniciativas que van más allá de la medicina y nos recuerdan qué significa realmente cuidar. Es el caso de «Huellas que acompañan», un programa que hemos impulsado desde el hospital y del que nos sentimos profundamente orgullosos», señala.
Sancliment explica que el programa permite que algunos pacientes ingresados, cuando su situación lo hace posible, puedan reencontrarse con su animal de compañía. «Un gesto sencillo pero cargado de emoción que puede aportar serenidad, esperanza y bienestar en momentos especialmente delicados», afirma. Según añade, «cuidar no sólo es curar, también es escuchar, comprender y acompañar. Con «Huellas que acompañan» seguimos avanzando hacia una atención más humana, más cercana y respetuosa con las necesidades emocionales de las personas y de sus familias».
Una historia que dio origen al proyecto
El origen del programa se encuentra en una vivencia real que marcó profundamente a los profesionales del centro. Durante su ingreso hospitalario, la paciente Cristina Herrera Carné expresó el deseo de poder despedirse de su perro. Gracias a la coordinación entre el equipo asistencial, su familia y el asesoramiento del veterinario Vicenç Gimeno, del Hospital Veterinario Martorell, se pudo organizar una visita que permitió el reencuentro.
La jefa de Área de Hospitalización de la FHSJDM, Marta Melendo, que acompañó a la paciente durante ese momento, recuerda que fue una experiencia especialmente emotiva. Según explica, la paciente se mostró «muy emocionada y feliz al ver la reacción de su perro, que no se separó de ella en ningún momento». Para el equipo asistencial, esa escena evidenció el impacto positivo que el reencuentro había tenido tanto en la paciente como en su familia. 24 horas después de esa visita, la paciente murió.
Aquella experiencia puso de manifiesto el valor terapéutico que puede tener el vínculo con los animales en determinadas situaciones e impulsó la creación de un programa estable para que otras personas ingresadas que se encuentren en similares circunstancias también puedan beneficiarse.







