Estructuralmente, el capitalismo fomenta crisis cíclicas que ofrecen puertas de entrada a los regímenes autoritarios. Junto a esto, las crisis ambientales, la gobernanza, la seguridad internacional, la desconfianza en el sistema de las Naciones Unidas y las crisis más variadas que experimenta la humanidad en su conjunto reflejan una estructura en la que el orden democrático liberal acaba desbordándose gradualmente por el avance sistemático de la extrema derecha.
A partir de este punto, el miedo se convierte en un afecto político y la mentira en el arma preferida de los regímenes autoritarios. Las noticias falsas como estrategia electoral, la concentración mundial de datos en un número reducido de empresas —las llamadas grandes tecnológicas— y el consumo cada vez más rápido de las redes sociales son elementos clave para la aparición de la extrema derecha en el siglo XXI.
Global Progressive Mobilization pretende articular una confrontación y enfatizar el multilateralismo para la solución de los problemas mundiales. Si atravesamos juntos estas crisis (ya que no hay fronteras en un mundo cada vez más globalizado), la lucha también debe ser conjunta.
La premisa es que el mundo es una construcción activa y un acto político. El mundo tal como lo conocemos hoy —regímenes internacionales, instituciones, economía, derechos humanos, democracia, etc.— forma parte de una construcción histórica. La ideología se construye constantemente. Lula, Sánchez y otros líderes progresistas buscan luchar por un futuro más justo, sostenible y democrático.
Las grandes tecnológicas como arma política
Las grandes tecnológicas son uno de los mayores contribuyentes a la erosión del modelo democrático liberal. Una vez que combinan la desinformación y la concentración de datos en un número reducido de empresas, el sistema particular resultante refleja una élite tecnológica con suficiente poder para determinar el curso de la sociedad, una suerte de tecnooligarquía. En este sentido, la discusión sobre la regulación de las redes sociales ganó relevancia en la reunión.
La vicepresidenta ejecutiva para una transición limpia, justa y competitiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, destaca la centralidad de establecer límites al gran poder tecnológico.
“Debemos alzar la voz. Estoy cansada de callar. Creo que no podemos callar ante estos abusos. Tomar una posición es fundamental”, subrayó la exvicepresidenta española.
Ribera también destacó que esta concentración de poder en manos de las grandes tecnológicas puede provocar todo tipo de abusos. Más allá de los abusos, cabe destacar la fragilidad relacionada con los datos personales que poseen estas empresas; dado que los datos personales de los ciudadanos se encuentran en empresas extranjeras, esto abre una fragilidad para el Estado como nuevo reto a superar.
“Nunca antes en la historia habíamos experimentado tanto control en manos de tan pocos. Y estamos intentando mantenernos al día”.
Para Félix Bolaños, las fuerzas reaccionarias gobiernan junto a las grandes tecnológicas
El ministro español de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, también expresó su preocupación por el estado actual de la democracia ante las élites tecnológicas.
“Los partidos de las fuerzas de derechas y de extrema derecha y los tecnooligarcas y multimillonarios ya no se esconden. Van de la mano, gobiernan juntos cuando pueden”.
También destacó que las redes sociales son elementos fundamentales en un sistema democrático y es necesario que tengamos reglas claras en este sentido. “Debemos evitar que las redes sociales sean un estado fallido, que impere la ley del más fuerte, porque cuando es así la gran mayoría de la sociedad pierde”, afirmó. Es un problema que no tiene fronteras. El multilateralismo es el mejor camino:
“El multilateralismo es importante, que los países nos entendamos y que esto, por supuesto, conduzca a reglas para que los ciudadanos participen en el sistema democrático sin interferencias ni prejuicios”.
Para el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, las grandes tecnológicas representan un colonialismo digital.
La lucha contra la desinformación es esencial para el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, especialmente en un contexto marcado por las elecciones presidenciales de 2026 en Brasil.
En línea con las declaraciones emitidas por Ribera, Lula destacó las preocupaciones sobre las grandes empresas digitales, prestando especial atención a las empresas de apuestas digitales y los daños resultantes para la población, ya sean mentales o financieros.
Según el presidente brasileño:
“Una de las cosas que está endeudando a la sociedad, haciéndola gastar lo que no podía, son las apuestas en el mundo digital”
También señaló que el gobierno brasileño pretende avanzar en la regulación de este tipo de plataformas y que internet no está separada del mundo real. Si algo es delito en el mundo real, también es delito en internet. Y esto es algo que debemos afrontar juntos.
“Internet no es para transmitir odio, ni mentiras. No es para transmitir violencia. […] Espero que el mundo sea consciente de que este es un problema de la humanidad. Debemos regular todo lo que es digital para dar soberanía a nuestros países, para no permitir intrusiones desde fuera, especialmente en año electoral. En todo el mundo se están creando verdaderas fábricas o granjas de mentiras”, dijo el presidente brasileño al proponer que se trata de una urgencia global.







