El Parlamento de Cataluña ha puesto en evidencia esta tarde, día 18, las divergencias entre el gobierno y los demás grupos políticos sobre la situación del territorio. Las fuerzas de oposición denuncian un supuesto «colapso» en sectores estratégicos como la movilidad, la vivienda y los servicios públicos. En sentido contrario, Salvador Illa, ha impugnado duramente esta interpretación, sosteniendo que Cataluña sigue apoyada en «fundamentos sólidos», a pesar de los obstáculos existentes.
Durante su discurso, Illa criticó lo que definió como una narrativa excesivamente pesimista y defendió la necesidad de cohesión política para enfrentar los desafíos futuros. Como argumento, destacó el desempeño económico positivo, mencionando el crecimiento del PIB y el aumento de la inversión extranjera, para refutar la idea de una crisis generalizada. Aun así, reconoció que hay áreas que demandan mejoras, sin por ello adherir al diagnóstico más grave presentado por sus adversarios. Como respuesta, citó iniciativas como la construcción de 50 mil viviendas, la restricción a apartamentos turísticos y acuerdos con Sareb. Sobre la red ferroviaria Rodalies, reconoció obstáculos vinculados a obras en curso y retrasos en la adquisición de equipos, pero aseguró que la situación se normalizará. También destacó el aumento de las inversiones en infraestructura y la importancia de la articulación con autoridades locales. En tono crítico, acusó a Junts de haberse alejado del «sentido de país» después de su evolución desde la antigua Convergencia.
Convocado por Junts, el debate terminó intensificando las críticas al Ejecutivo. Desde Mònica Sales, líder del partido en el Parlamento, hasta otros bancas, se han multiplicado las acusaciones de que el gobierno es «débil, sin dirección e incapaz de abordar los principales problemas del país». Incluso bajo presión, Illa afirmó que pretende volver a presentar el proyecto de presupuesto, reiterando que Cataluña necesita cuentas públicas aprobadas.
Buscando dar un tono institucional a la discusión, el presidente enfatizó que Cataluña es un «país robusto» y no puede dejarse llevar por el desánimo. Reprendió a la oposición por, en su visión, contribuir a un clima negativo y evocó el legado de la antigua Convergència i Unió como referencia de construcción de consensos. Según Illa, los datos económicos sostienen su posición: crecimiento del 2,8% del PIB, protagonismo en innovación y un volumen récord de inversión extranjera, superior a 1 mil millones de euros. Añadió que el desempleo había alcanzado su nivel más bajo desde 2008.







