El Barça salió ayer del Coliseum con un 0-2 que no necesitaba ser bonito. En un campo donde Bordalás convierte cada partido en una carrera de obstáculos, llevarse los tres puntos ya es, por sí solo, una buena noticia. La Liga, ahora sí, está al alcance de la mano.
Hansi Flick se encontró el Getafe que ya esperaba: líneas juntas, faltas bien repartidas y un ritmo deliberadamente bajo. El Barça no se impacientó. Hizo circular el balón, aguantó las acometidas locales y esperó a que llegara un descuido.
La jugada decisiva, antes del descanso
Cuando el marcador llevaba demasiado tiempo quieto y el Coliseum empezaba a respirar tranquilo, Pedri encontró un hueco que nadie había visto. Fermín López leyó la jugada antes que nadie, atacó el espacio y resolvió con una serenidad que llamaba la atención. Aún llevaba la máscara protectora del golpe que se hizo con el portero del Atlético en la Champions, pero no le tembló el pulso. Para celebrar el gol hizo el «304» de Lamine Yamal, un guiño que dice bastante sobre la sintonía que hay en el vestuario.
En la segunda parte, el Getafe salió dispuesto a empatar y tuvo una ocasión muy clara. No la aprovechó. El Barça, en cambio, resolvió la suya: balón perdido cerca del área, Lewandowski que no se precipita, pase largo a la espalda de la defensa y Rashford completamente solo ante el portero. El inglés definió sin prisa. Mientras tanto, el Madrid había empatado el viernes en Sevilla ante el Betis —1-1 en el último minuto, gol de Bellerín—, y el Barça ensancha ahora hasta los once puntos el colchón, a falta de cinco jornadas.
El título puede caer el próximo fin de semana
La aritmética es sencilla: si el Barça gana en Pamplona el 2 de mayo y el Madrid no se impone en Cornellà ante el Espanyol al día siguiente, el campeonato ya es azulgrana. Dos años seguidos de Liga, y el Clásico del 10 de mayo en el Spotify Camp Nou en el calendario. Si el Barça llega ya como campeón, el Madrid tendrá que entrar al Camp Nou sabiendo que toca formar pasillo. Y aquí ha empezado el ruido.
Según adelantó Josep Pedrerol en El Chiringuito, el club blanco ya lo tiene decidido: no habrá pasillo. El argumento es el caso Negreira —el proceso judicial abierto por la relación económica del Barça con el exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros—, que sigue en los tribunales sin sentencia. Desde el Bernabéu sostienen que, mientras el caso no se cierre, no corresponde hacer ningún reconocimiento público al rival.
Una polémica que ya sobrevuela el Clásico
La negativa madridista ha caldeado los ánimos esta semana. El pasillo es una de las tradiciones más arraigadas del fútbol profesional: cuando el campeón recibe al último rival importante de la temporada, el equipo visitante lo saluda formando dos filas a la salida del túnel. En un Clásico, la carga simbólica del gesto se multiplica.
Si el Madrid se planta y no lo hace, el 10 de mayo en el Camp Nou será más que un partido de fútbol: será un mensaje. Y la discusión sobre si un caso judicial abierto justifica saltarse una convención deportiva tan arraigada se prolongará hasta el día en que el Barça levante la copa, como mínimo.
El equipo de Flick, mientras tanto, hace bien en no entrar en el debate. El técnico alemán lo dejó claro tras el partido: aún quedan cinco jornadas y la concentración hay que mantenerla semana a semana. Una idea que dice bastante sobre qué tiene en la cabeza este equipo, capaz de imponerse en uno de los campos más difíciles del calendario incluso con las bajas de Lamine Yamal y Raphinha.
El 0-2 del Coliseum ha dejado la Liga prácticamente resuelta. Solo falta saber el día.El 0-2 del Coliseum ha deixat la Lliga gairebé resolta. Només falta saber el dia.








