Los docentes de Girona y de la Cataluña Central han secundado este jueves una nueva huelga dentro del calendario de movilizaciones que el sector educativo mantiene activo hasta el 5 de junio. La protesta ha coincidido con una reunión entre el Departamento de Educación y los sindicatos con representación en la mesa sectorial, USTEC·STEs, Aspepc·SPS, CGT, CCOO y UGT. El encuentro debía servir para explorar una salida a un conflicto que sigue abierto y que combina reivindicaciones salariales, quejas sobre las condiciones laborales y demandas de más recursos para la escuela inclusiva.
La reunión, presidida por la consellera Esther Niubó, ha tenido dos puntos principales sobre la mesa. Por un lado, el análisis de la situación después de las últimas jornadas de huelga. Por otro, las posibles propuestas para rebajar la tensión y avanzar hacia un acuerdo. El Departamento ha llevado medidas concretas vinculadas sobre todo a la escuela inclusiva, una de las cuestiones que más preocupa a docentes, familias y equipos directivos.
Posturas alejadas, pero conversación abierta
El desacuerdo de fondo sigue siendo amplio. Los sindicatos que mantienen las movilizaciones consideran imprescindible una subida salarial de entre 400 y 500 euros mensuales y reclaman mejoras materiales para poder atender al alumnado con necesidades diversas. También piden que cualquier propuesta no se quede en una declaración de intenciones y vaya acompañada de calendario, recursos y compromisos verificables.
El Govern, en cambio, defiende el acuerdo firmado a principios de marzo con CCOO y UGT. El ejecutivo se muestra dispuesto a hablar de cómo desplegar ese pacto y de qué plazos deben aplicarse, pero no quiere reabrir su contenido esencial. Esta diferencia explica por qué la reunión llega con expectativas prudentes y con las dos partes todavía lejos de un entendimiento completo.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, reforzó esta posición desde California, donde se encontraba en viaje institucional. Illa ofreció diálogo a las organizaciones que no firmaron el pacto, pero insistió en que el acuerdo existente debe ser el punto de partida. USTEC considera que este planteamiento no basta para desactivar el conflicto, porque deja fuera una parte importante de las reclamaciones que han llevado a los docentes a la huelga.
La escuela inclusiva concentra buena parte del debate
La consellera Niubó ha situado el apoyo a la escuela inclusiva como uno de los puntos más sensibles de la negociación. El Departamento sabe que esta carpeta afecta al día a día de los centros y que interpela a toda la comunidad educativa. Por eso ha querido centrar una parte de la reunión en este ámbito, aunque no ha avanzado públicamente el detalle de las medidas planteadas.
Los sindicatos reclaman más profesionales, más estabilidad y más capacidad real para atender al alumnado dentro de los centros ordinarios. También alertan de que el modelo actual genera sobrecarga y frustración cuando las necesidades del aula no van acompañadas de los recursos necesarios. Desde USTEC han advertido de que cualquier preacuerdo tendrá que ser ratificado por la comunidad educativa. Si la base no lo valida, el calendario de huelgas continuará tal como estaba previsto.
La lógica territorial de los paros permite mantener la presión sobre el Govern sin paralizar todo el sistema educativo a la vez. Cada jornada afecta a una zona distinta de Cataluña. Este jueves ha sido el turno de Girona y la Cataluña Central, pero las movilizaciones pueden continuar las próximas semanas si la negociación no avanza.
Un malestar acumulado durante años
El conflicto educativo no nace de una sola decisión. Las reivindicaciones salariales, la carga de trabajo y la falta de recursos vienen de lejos. El acuerdo de marzo con CCOO y UGT no cerró la carpeta, porque los sindicatos no firmantes lo interpretaron como una respuesta insuficiente y como una forma de dividir al sector.
Con la reunión de este jueves, el Govern intenta mostrar voluntad de diálogo. Aun así, la distancia sigue siendo grande. El resultado del encuentro marcará el tono de las próximas movilizaciones. Si Educación no ofrece garantías lo bastante concretas, la huelga seguirá adelante y la presión sobre la conselleria continuará creciendo.







