La temporada de clubes ha terminado y el Mundial en Estados Unidos, Canadá y México ya acapara toda la atención. Luis de la Fuente ha publicado la lista definitiva de convocados y el contraste entre clubes es difícil de ignorar: ocho futbolistas del FC Barcelona, ninguno del Real Madrid. Una cifra que, por sí sola, describe mejor que cualquier análisis cómo han sido los últimos meses para cada uno de los dos grandes del fútbol español.
El Barça cierra el año como campeón de Liga, un equipo que en dos años ha dominado el fútbol nacional de una manera que hacía tiempo que no se veía. Nombres como Lamine Yamal, Pedri, Dani Olmo, Pau Cubarsí o Ferran Torres eran difíciles de imaginar fuera de la lista; la temporada que habían firmado no dejaba margen a la duda. Joan García había cuajado una sólida temporada bajo los palos y las señales eran buenas. Más inciertos eran Eric García y Gavi —este último volviendo de una lesión de rodilla—, pero los dos han recibido la llamada. El de Martorell y el de Los Palacios llegan al torneo recompensados por un año que ha superado cualquier expectativa.
El Madrid, sin ningún representante
El Real Madrid cierra una temporada que no ha estado a la altura de lo esperado, y eso ha tenido consecuencias directas. Ninguno de sus futbolistas españoles figura en la convocatoria del seleccionador. Un cero frente al ocho del Barça que, en Madrid, se vive como una derrota fuera del campo. Una ausencia que no se mide en goles pero que pesa, y mucho. Las críticas a De la Fuente desde la prensa madridista han sido inmediatas; ahora bien, cuando los motivos son estrictamente deportivos, el argumento es difícil de rebatir.
Un referente de dieciséis años atrás
Hay un precedente que sobrevuela todo este debate. En 2010, Vicente del Bosque construyó la selección que ganó el Mundial de Sudáfrica con un núcleo importante de jugadores del Barça: Víctor Valdés, Carles Puyol, Gerard Piqué, Sergio Busquets, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Pedro y David Villa. Dieciséis años después, De la Fuente sigue una lógica parecida: apostar por los que mejor han jugado, sin que el nombre del club de origen condicione la decisión.
España llega al torneo como actual campeona de Europa. Cuarenta y ocho selecciones disputarán 104 partidos hasta la final. La plantilla combina juventud y experiencia en la medida que el seleccionador considera necesaria para afrontar la presión de un escenario como este. El campo dirá el resto.







