La policía moviliza a todas las unidades en un plan de choque
Los Mossos d’Esquadra han puesto en marcha un plan de choque integral contra la delincuencia diseñado específicamente para la ciudad de Hospitalet, la segunda ciudad de Catalunya y donde últimamente se han registrado incidentes con armas de fuego. La consejera de Interior, Núria Parlón, y el alcalde de la ciudad, David Quirós, ya anunciaron en la última Junta Local de Seguridad un plan de choque para minimizar la inseguridad en la ciudad.
El dispositivo estratégico, bautizado como Pla Bastió, se lleva a cabo de forma coordinada entre las policías autonómica, nacional y local. El plan destaca por desplegar patrullaje intensivo, incluso de paisano, controles de seguridad exhaustivos y reforzar la presencia de unidades especializadas motorizadas, con drones y antidisturbios en las calles, en su caso.
El subjefe de la Comisaría Superior Territorial de los Mossos, el intendente Miquel Hueso, ha explicado que un gran número de los hechos delictivos los cometen personas jóvenes -un 22% son, incluso, menores de edad-, que se mueven con patinetes eléctricos (en un 46% de los casos) y que utilizan el tirón para llevarse joyas o teléfonos móviles.
«Son delitos que generan una percepción de inseguridad muy grande», admite Hueso. Además, el ‘modus operandi’ de los ladrones hace muy complicada su identificación -a menudo actúan encapuchados- y aprovechan los grandes «corredores de fuga» que tiene una ciudad como L’Hospitalet.
Además, en muchos casos se trata de personas que no están fichados por la policía porque nunca han sido detenidos y no acumulan antecedentes que les sitúe en el radar de los investigadores. «Tenemos gente que está actuando que no los conocemos», se lamentan.
Los Mossos, de hecho, reconocen que la ciudad es una suma de muchos elementos que la convierten en una «oportunidad» para delinquir. La jefa de los Mossos en la ciudad, la intendente Sònia Rius, afirma que L’Hospitalet es una ciudad «compleja» con factores que «inciden» negativamente en la seguridad.
La densidad de población, los indicadores socioeconómicos y de vulnerabilidad de determinados barrios, la confluencia de grandes nodos de transporte, la alta actividad económica o el uso intensivo del espacio público son algunos de los aspectos que, combinados, ‘facilitan’ la actividad delictiva.
Para tratar de revertir la tendencia, los Mossos han analizado los datos y han diseñado diferentes estrategias para atacar aspectos concretos. Se realizan controles intensivos de patinetes, se inspeccionan locales de posible recepción de los botines de los asaltantes o se realiza una «saturación» de presencia uniformada en puntos calientes.
El plan moviliza a agentes de todas las unidades especializadas y también se actúa con ARRO o BRIMO en lugares concretos para interceptar armas blancas -se utilizan en un 13% de los robos violentos en la ciudad- o se incrementa la vigilancia en el transporte público con agentes especializados en la materia.
Los Mossos d’Esquadra prevén mantener este cerco al robo violento al menos hasta finales de agosto, cuando se analizarán los datos del período. En el primer mes de funcionamiento, los mandos policiales comienzan a ver algunos «brotes verdes» y esperan que la tendencia se consolide con el paso de las semanas.







