El Govern aprueba una ambiciosa hoja de ruta para modernizar carreteras, transporte público y conexiones ferroviarias hasta 2036 con el objetivo de corregir años de déficit inversor
Cataluña afrontará durante la próxima década una de las mayores inversiones en movilidad de su historia reciente. El Govern presidido por Salvador Illa ha aprobado un plan de inversión de 4.350 millones de euros destinado a modernizar infraestructuras estratégicas, mejorar el transporte público y reforzar la cohesión territorial mediante nuevas actuaciones ferroviarias y viarias.
La iniciativa, aprobada por el Consell Executiu, supone la actualización y ampliación del Programa de Encargo de Actuaciones (PEA) de la Generalitat y busca revertir un déficit acumulado en infraestructuras que, según el propio Ejecutivo catalán, supera los 4.700 millones de euros tras más de una década de inversiones insuficientes.
Un plan para conectar mejor Cataluña
Durante la presentación del proyecto, el president Salvador Illa defendió que la movilidad será uno de los pilares fundamentales del desarrollo económico y social de Cataluña durante los próximos años.
«Conectar Cataluña significa vertebrar e impulsar Cataluña», señaló el jefe del Ejecutivo catalán al explicar una estrategia que contempla inversiones sostenidas hasta 2036.
El plan prevé movilizar 1.600 millones de euros entre 2026 y 2029, mientras que los 2.700 millones restantes se ejecutarán entre 2030 y 2036, garantizando así una planificación plurianual destinada a evitar los retrasos que han afectado a numerosas obras estratégicas en el pasado.
Según los cálculos del Govern, la inversión anual en infraestructuras de movilidad pasará de niveles próximos a los 130 millones de euros registrados hace quince años a una media cercana a los 400 millones anuales durante la próxima década.
Más dinero para carreteras, seguridad vial y transporte público
Una parte importante de la inversión se concentrará en mejorar la red viaria catalana.
Entre las actuaciones con mayor dotación económica destaca el programa de mejora de la seguridad vial, que alcanzará los 785 millones de euros, así como el plan de carreteras conocidas como 2+1, destinado a reducir la siniestralidad en vías convencionales y que contará con una inversión superior a los 523 millones de euros.
También se reforzarán las actuaciones sobre la red de transporte público metropolitano, con inversiones en metro, autobuses y conexiones ferroviarias que pretenden responder al aumento constante de usuarios y a la necesidad de ofrecer alternativas sostenibles al vehículo privado.
La ampliación de la L8 y el tranvía de Tarragona, entre los proyectos estrella
Uno de los proyectos más relevantes será la prolongación de la línea L8 de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) entre Plaza España y Gràcia, una actuación largamente reivindicada y que dispondrá de una inversión cercana a los 489 millones de euros.
Asimismo, el Govern impulsará el desarrollo del tranvía del Camp de Tarragona, considerado una infraestructura clave para la movilidad de la segunda área metropolitana catalana y que contará con una financiación prevista de 239 millones de euros.
A ello se suman actuaciones como la variante de Olot y Les Preses, mejoras en la integración urbana de infraestructuras ferroviarias en Manresa e Igualada y diversas intervenciones para modernizar nodos de transporte en distintos puntos del territorio.
Nuevas estaciones y conexiones estratégicas
El programa incorpora además ocho nuevas actuaciones que no figuraban en planes anteriores.
Entre ellas destaca la futura terminal ferroviaria de la Plana de Lleida, con una inversión de 130 millones de euros, la nueva estación de autobuses de Plaça Espanya en Barcelona, dotada con 60 millones, y diversas variantes viarias destinadas a mejorar la conectividad y reducir la congestión en municipios de crecimiento industrial y residencial.
También se contemplan mejoras en carreteras estratégicas de Girona y Tarragona, actuaciones de integración urbana y nuevas infraestructuras para reforzar la movilidad entre comarcas.
Un reto pendiente: ejecutar las inversiones
Aunque el anuncio ha sido recibido positivamente por buena parte de los sectores económicos y empresariales, numerosos expertos recuerdan que el principal desafío no será diseñar nuevos planes, sino garantizar su ejecución efectiva.
Cataluña arrastra desde hace años debates sobre retrasos en infraestructuras estratégicas, déficits de inversión y problemas de movilidad tanto en el ámbito ferroviario como en la red viaria. Diversos analistas han advertido en los últimos meses de la necesidad de acelerar las obras comprometidas para evitar que los proyectos vuelvan a quedar bloqueados por cuestiones presupuestarias o administrativas.
Por ello, el Govern defiende que esta nueva planificación permitirá dotar de estabilidad financiera a los proyectos y garantizar que las inversiones se ejecuten de forma sostenida durante la próxima década.
Movilidad y competitividad
Más allá de la mejora de los desplazamientos diarios, el Ejecutivo catalán considera que el plan será una herramienta clave para reforzar la competitividad económica de Cataluña.
La modernización de carreteras, líneas ferroviarias, estaciones y sistemas de transporte público pretende facilitar la actividad empresarial, mejorar la conexión entre territorios y avanzar hacia un modelo de movilidad más sostenible y eficiente.
Con esta inversión de 4.350 millones de euros, el Govern busca abrir una nueva etapa en la planificación de infraestructuras y responder a uno de los principales retos que afronta una comunidad que ya supera los ocho millones de habitantes y que continúa creciendo tanto en población como en actividad económica.








