La nueva infraestructura de 5,2 kilómetros conectará las terminales T1 y T2 con la red de Cercanías e iniciará las pruebas de circulación durante las próximas semanas
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a través de Adif, ha finalizado la segunda fase de las obras del nuevo acceso ferroviario en el aeropuerto de El Prat, una infraestructura estratégica que mejorará la conexión ferroviaria del aeropuerto con Barcelona y el resto de la red de Cercanías. La actuación ha supuesto una inversión superior a los 400 millones de euros y se considera una de las más complejas ejecutadas en los últimos años en la red ferroviaria de Cataluña.
Con las obras de infraestructura e instalaciones ya terminadas, las pruebas de circulación con material rodante empezarán durante las próximas semanas. Paralelamente, también se realizarán simulacros y verificaciones de los sistemas de protección civil y de los protocolos de emergencia antes de obtener las autorizaciones necesarias para poner la línea en servicio comercial.
El nuevo acceso ferroviario, ejecutado en dos fases, consta de un trazado de doble vía de 5,2 kilómetros, de los que 4,3 kilómetros son enterrados. El principal túnel, con un diámetro interior de 9,6 metros, se excavó mayoritariamente con tuneladora durante la primera fase del proyecto. La infraestructura incorpora más de 10 kilómetros de vía en placa, cerca de 3,6 kilómetros de vía sobre balasto y ha requerido la instalación de más de 28 kilómetros de carril.
Las obras también han incluido la implantación de los sistemas ferroviarios necesarios para el funcionamiento de la línea, tales como las instalaciones de vía, electrificación, ventilación, seguridad ferroviaria y comunicaciones.
El recorrido conectará directamente las terminales T1 y T2 del aeropuerto mediante dos nuevas estaciones subterráneas plenamente accesibles. La parada de la T2 dispondrá, además, de enlace con la Línea 9 del Metro, reforzando la intermodalidad entre los distintos sistemas de transporte.
La nueva estación de la T1 tendrá una longitud de 600 metros, con un vestíbulo integrado en el complejo aeroportuario y un amplio andén central equipado con ascensores y escaleras mecánicas. La de la T2, de 237 metros de longitud, contará también con un gran vestíbulo, dos andenes de 200 metros y varios ascensores y escaleras mecánicas que facilitarán los desplazamientos de los viajeros.
Ambas estaciones incorporan sistemas de información al viajero, controles de acceso, recorridos de evacuación, climatización, iluminación, señalización accesible y todos los elementos necesarios para garantizar la seguridad y confort de los usuarios en los intercambios entre tren y avión.
La nueva conexión ferroviaria está llamada a convertirse en pieza clave del futuro esquema de movilidad metropolitana. Según las previsiones, permitirá establecer servicios directos entre las dos terminales del aeropuerto, Barcelona y el resto de la red de Cercanías, con un tiempo de viaje de unos 19 minutos entre la T1 y el centro de Barcelona. Las estimaciones apuntan a que la infraestructura será utilizada por entre 7 y 9 millones de viajeros anuales.
La actuación ha sido financiada con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, a través del programa NextGenerationEU.







