Este año los comercios locales se añaden a la iniciativa y se convierten en una alternativa para la ciudadanía
El calor extremo que se registra durante el verano ya no es algo aislado ni extraordinario. Además, las proyecciones climáticas alertan de un aumento sostenido de las temperaturas, de oleadas de calor más frecuentes e intensas y de un escenario marcado también por sequías persistentes y episodios de lluvias torrenciales. Ante esta realidad, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) sigue desplegando medidas para adaptar el territorio a los efectos del cambio climático y proteger la salud de la población.
Una de las principales herramientas es la Red Metropolitana de Refugios Climáticos (XMRC), que este verano llega, por primera vez, a los 36 municipios metropolitanos y experimenta un crecimiento del 31% respecto al año anterior. La red suma ya 319 espacios -188 equipamientos interiores, 108 parques y 23 piscinas públicas- tras la incorporación de 75 nuevos refugios durante esta temporada.
El objetivo es garantizar que la ciudadanía disponga de espacios accesibles donde protegerse durante los episodios de calor intenso. Sin contar Barcelona ciudad, la red da cobertura a 1.506.279 personas, lo que representa el 86,7% de la población metropolitana de los 35 municipios integrados en la XMRC. Esto significa que casi 9 de cada 10 habitantes tienen un refugio climático a menos de 10 minutos a pie de su casa. En el caso de la población más vulnerable al calor, la cobertura alcanza el 95,4 %.
La necesidad de este tipo de espacios responde a un escenario climático cada vez más preocupante. Los datos analizados por el AMB evidencian una relación directa entre los episodios de calor extremo y el aumento de la mortalidad, especialmente entre colectivos vulnerables como las personas mayores, los niños, las mujeres embarazadas o las personas con enfermedades crónicas.
Según el índice de vulnerabilidad al cambio climático (IVAC), desarrollado por el Instituto Metrópoli en colaboración con el AMB, cerca de 526.000 personas del área metropolitana -un 16% de la población- son especialmente vulnerables a efectos del calor. Esta vulnerabilidad se concentra sobre todo en zonas densamente pobladas con carencia de espacios verdes, en barrios con rentas bajas y en entornos con viviendas antiguas y poco adaptadas térmicamente.
Ante esta situación, el ente metropolitano defiende la necesidad de convertir la respuesta al calor en una política pública estructural. El consejero delegado de Acción Climática del AMB, Guille López, ha asegurado que “es necesario que el AMB se encamine hacia la creación de un Plan metropolitano de calor, que convierta la respuesta al calor en una política pública estructural, capaz de proteger a la ciudadanía y de adaptar la metrópolis a un escenario décadas”.
La XMRC agrupa espacios que habitualmente tienen otras funciones, pero que durante los meses más calurosos se convierten en refugios de confort térmico. Forman parte bibliotecas, centros cívicos, casales de gente mayor, museos, mercados y polideportivos, así como parques urbanos y piscinas públicas. Los refugios interiores ofrecen climatización, mientras que los espacios exteriores basan su función reguladora en la vegetación, sombra y presencia de agua.
Precisamente, la disponibilidad de agua se ha convertido en un elemento clave para garantizar la efectividad de los refugios exteriores. Según los últimos estudios del AMB, la sequía vivida en los últimos años ha reducido la capacidad de regulación térmica de algunos espacios verdes. En algunos casos, incluso se han registrado niveles de estrés térmico superiores a los de las calles de alrededor debido a la falta de riego. Por este motivo, el organismo metropolitano hace hincapié en asegurar recursos hídricos suficientes para mantener la función climática de los parques y refugios exteriores.
Una de las principales novedades de este verano es la incorporación de los llamados microrefugios climáticos. Se trata de establecimientos de comercio local y de atención al público que, de forma voluntaria, se adhieren a la red para ofrecer espacios frescos y accesibles a la ciudadanía. Estos locales deben garantizar confort térmico, permitir la estancia breve de las personas, ofrecer agua potable y asientos, y cumplir criterios mínimos de accesibilidad. El AMB prevé que más de cincuenta establecimientos se incorporen este año a la iniciativa.
Su finalidad es ampliar aún más la proximidad de los espacios de refugio, especialmente para los colectivos más vulnerables, reduciendo las distancias entre el domicilio y el punto fresco más cercano.







