En el marco de la conmemoración del 90 aniversario de la Olimpiada Popular, que la Guerra Civil impidió celebrar
El Govern ha reivindicado el legado de Conxita Badia y Pau Casals como referentes de la «cultura catalana comprometida», coincidiendo con la conmemoración del Año Conxita Badia.
El consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler, ha destacado que «preservar la memoria» de figuras como las homenajeadas «es también preservar los valores democráticos que representan». El reconocimiento se inscribe en la conmemoración del 90 aniversario de la Olimpiada Popular, proyecto deportivo y democrático que el estallido de la Guerra Civil impidió celebrar. Badia y Casals debían participar en el concierto inaugural.
El conseller ha remarcado que «la memoria democrática no es un ejercicio de nostalgia, sino una herramienta para entender el presente y construir el futuro» y ha defendido que «recordar episodios como los que vivieron Conxita Badia y Pau Casals es imprescindible para que las nuevas generaciones comprendan el valor de la democracia, de la libertad y de los derechos fundamentales».
El 18 de julio de 1936, la noticia del golpe de estado militar interrumpió el último ensayo que Badia preparaba con Casals, la Orquesta Pau Casals y el Orfeó Gracienc en el Palau de la Música Catalana. El concierto debía inaugurar la Olimpiada Popular en Montjuïc, pero el estallido de la Guerra Civil impidió su celebración.
Conxita Badia, una voz universal marcada por el exilio
Nacida en Barcelona en 1897, Conxita Badia es considerada una de las grandes sopranos del siglo XX. Discípula de Enric Granados y vinculada artísticamente a figuras como Pau Casals y Manuel de Falla, desarrolló una trayectoria internacional brillante que quedó profundamente condicionada por la Guerra Civil.
Como tantos otros artistas vinculados a la República y al catalanismo democrático, se vio obligada a exiliarse. No pudo regresar a Catalunya hasta una década después, cuando tuvo la garantía de que no sería represaliada. Su vida, al igual que la de Pau Casals, simboliza la resistencia de una cultura que sobrevivió a la dictadura gracias al compromiso de sus creadores.
Su carrera artística, su maestría y su contribución decisiva a la difusión de la música catalana la convierten en una figura imprescindible del patrimonio cultural y de la memoria democrática del país.







