La Generalitat despliega 206 informadores ambientales en toda Cataluña, con presencia en los dos grandes espacios naturales del Baix Llobregat para fomentar un uso responsable y prevenir el impacto de la masificación
El Delta del Llobregat y el Parque Natural de la Sierra de Collserola cuentan este verano con un refuerzo de los servicios de información ambiental para garantizar un uso responsable de los espacios naturales en una de las épocas de mayor afluencia de visitantes. Ambos forman parte del dispositivo impulsado por el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, que este año moviliza a 206 informadores ambientales en toda Cataluña.
Ambos espacios, referentes naturales para los municipios del Baix Llobregat y del área metropolitana de Barcelona, reciben a miles de visitantes durante los meses de verano. Por este motivo, la labor de los equipos de información ambiental es clave para promover conductas respetuosas con el medio, orientar a los usuarios y prevenir situaciones que puedan afectar a la conservación de los hábitats y la biodiversidad.
De los 206 profesionales desplegados, 136 trabajan en los parques naturales y espacios naturales protegidos, entre ellos los espacios naturales del Delta del Llobregat y el Parque Natural de la Sierra de Collserola. Los informadores desarrollan tareas de acogida y atención a los visitantes, regulación de los usos de los espacios, gestión de incidencias y soporte en situaciones de emergencia. También trabajan coordinadamente con los ayuntamientos, el Cuerpo de Agentes Rurales, los guardas rurales y los Mossos d’Esquadra, al tiempo que recogen datos para evaluar el funcionamiento del servicio.
Su presencia se complementa con otras medidas de regulación del acceso a los espacios naturales como la ordenación de los aparcamientos, servicios de transporte lanzadera en determinadas zonas o restricciones puntuales del acceso motorizado a los lugares ambientalmente más sensibles.
La consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, ha destacado que este dispositivo, que cuenta con una inversión de cerca de cinco millones de euros, responde al compromiso del Govern de «facilitar la convivencia armónica entre el ocio de la ciudadanía y la preservación imprescindible del medio».
El pasado año el servicio atendió a más de 300.000 personas. Las incidencias más habituales fueron el exceso de ruido, el estacionamiento de vehículos fuera de los espacios habilitados, el abandono de residuos y la presencia de perros sin atar, situaciones que el dispositivo pretende reducir mediante la información, la sensibilización y la mediación.







