El hospital impulsa un programa piloto de simulación clínica avanzada para preparar los equipos asistenciales frente a conversaciones de alta carga emocional con pacientes y familiares
Comunicar un diagnóstico grave, afrontar una situación de fin de vida o acompañar a una familia que tiene dificultades para aceptar una noticia médica son algunos de los momentos más delicados de la práctica asistencial. Para ayudar a los profesionales sanitarios a afrontar estas situaciones, el Hospital Universitario de Bellvitge (HUB) ha puesto en marcha un programa piloto de formación basado en la simulación clínica avanzada, que permite entrenar habilidades comunicativas y gestión emocional en escenarios de alta complejidad.
Profesionales del Área Cardiovascular han sido los primeros en participar en una formación que combina contenidos teóricos y ejercicios prácticos para mejorar la comunicación con pacientes y familiares, gestionar sus reacciones emocionales y afrontar conversaciones difíciles con mayores herramientas y seguridad.
«Comunicar malas noticias es una situación que vivimos muy a menudo en la práctica clínica, especialmente en Cardiología, pero para la que no siempre nos sentimos suficientemente preparados», explica la doctora Alexandra Pons, especialista del Servicio de Cardiología y participante en el programa. Según señala, ensayar situaciones reales y analizar posteriormente las reacciones propias y las del resto de participantes permite identificar los puntos fuertes y los aspectos a mejorar.
Actores profesionales para recrear situaciones reales
La parte práctica de la formación incluyó distintos escenarios habituales del Área Cardiovascular, como situaciones de fin de vida, complicaciones de un procedimiento médico o decisiones terapéuticas complejas. Con la ayuda de actores y actrices profesionales, los participantes practicaron diferentes formas de comunicar malas noticias y de afrontar reacciones como la negación, la ira o la culpabilización.
Después de cada simulación, los profesionales analizaron con el equipo docente cómo se había desarrollado la conversación, qué estrategias comunicativas habían utilizado y qué alternativas podían mejorar el acompañamiento. El objetivo es disponer de un entorno seguro en el que poder experimentar, detectar dificultades y adquirir recursos aplicables al día a día asistencial.
La formación presencial se complementa con un módulo online sobre protocolos de comunicación de malas noticias, las reacciones emocionales de pacientes y familiares y las estrategias de autocuidado de los profesionales sanitarios.
La psicóloga del Servicio de Psicología Clínica del hospital, Olga Jordana, destaca que la comunicación es una competencia que a menudo se adquiere con la experiencia, pero que también necesita un entrenamiento específico. Una buena comunicación puede ayudar a reducir el impacto emocional de un diagnóstico grave, facilitar la adaptación a situaciones complejas y prevenir posibles problemas de salud mental posteriores.
Acompañar también a los profesionales
El programa no sólo quiere mejorar la experiencia de los pacientes y sus familias, sino ofrecer herramientas a los profesionales para gestionar el impacto emocional de estas situaciones. El cardiólogo del HUB y responsable del curso, el doctor Ángel Hernández, recuerda que los equipos asistenciales deben afrontar con frecuencia decisiones difíciles de transmitir y necesitan recursos para comunicarlas adecuadamente y gestionar las emociones que los generan.
La iniciativa se ha desarrollado conjuntamente entre el Área Cardiovascular, el Servicio de Psicología Clínica y el Área de Aprendizaje del hospital. El programa combina la experiencia asistencial, los conocimientos especializados en comunicación y gestión emocional y las posibilidades de la avanzada simulación clínica.
Por su parte, Albert Adam, referente de Aprendizaje de la Dirección de Personas, destaca la voluntad de adaptar esta metodología a las necesidades reales de los servicios hospitalarios y de incorporar progresivamente a ellos más perfiles profesionales. Actualmente, el centro dispone de unos sesenta personas formadas como instructoras en su modelo de simulación.









