Los nuevos edificios tendrán que incorporar protecciones solares exteriores, ventilación exigente o aislamientos de altas prestaciones
El Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña (ITeC) ha destacado la necesidad de acelerar la adaptación de edificios y ciudades ante unas oleadas de calor cada vez más frecuentes e intensas En este escenario, la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), que entra en vigor progresivamente en toda la Unión Europea, energía primaria no renovable y avanzar hacia edificios de cero emisiones. En los nuevos edificios, la normativa impulsa la incorporación de estrategias pasivas de diseño, como soluciones bioclimáticas, protecciones solares exteriores, ventilación inteligente o aislamientos térmicos de altas prestaciones.
La resiliencia térmica, conocida como la capacidad de los edificios para ofrecer confort a los usuarios incluso durante episodios de temperaturas extremas, «está dejando de ser un aspecto complementario para convertirse en un criterio fundamental en la construcción y rehabilitación de edificios», según ha afirmado Ferran Bermejo, director técnico del ITeC. Hasta ahora gran parte de los esfuerzos se habían centrado en reducir la demanda energética durante los meses de invierno.
El objetivo de la directiva es minimizar la carga térmica del edificio y reducir la necesidad de recurrir a sistemas mecánicos de refrigeración. Además, a partir del 1 de enero de 2030 todos los edificios nuevos tendrán que ser de cero emisiones.
La rehabilitación, el gran reto del parque inmobiliario
Sin embargo, señalan que «el principal desafío» se encuentra en el parque inmobiliario existente. Para facilitar su transformación, la directiva introduce el llamado Pasaporte de Renovación, una herramienta que plantea actuaciones progresivas sobre los edificios para mejorar su comportamiento energético y su capacidad de adaptación ante el calor. Estas actuaciones se centran en la mejora de fachadas y cubiertas, la incorporación de medidas de protección solar y la implantación de sistemas eficientes de ventilación y climatización.
La directiva fija asimismo el objetivo de reducir un 16% el consumo de energía primaria del parque residencial antes de 2030, prestando especial atención a los edificios con peor calificación energética. «La rehabilitación energética representa una de las mayores oportunidades para mejorar la habitabilidad de los edificios, reducir el consumo energético y ofrecer mejores condiciones de confort a las personas, especialmente durante los episodios de calor extremo», señala Bermejo.
Desde el ITeC recuerdan que la adaptación al cambio climático debe ir más allá de los edificios y también extenderse al entorno urbano. «La normativa europea ya no persigue únicamente edificios más eficientes. También busca entornos más saludables, resilientes y preparados para proteger a las personas frente a condiciones climáticas cada vez más extremas», concluye.






