El Ayuntamiento de Barcelona ha suspendido temporalmente la concesión de nuevas licencias para autoservicios y superservicios con capacidad de abrir las veinticuatro horas. La medida ha entrado en vigor este miércoles de forma inmediata y tendrá una duración mínima de un año. Durante ese tiempo, el consistorio trabajará en una nueva regulación específica para estos establecimientos, de los que hay unos 1.300 repartidos por toda la ciudad.
La razón es estructural. Estos locales, con una superficie igual o inferior a los 300 metros cuadrados, quedan fuera de las restricciones horarias que la normativa autonómica impone al comercio en general. Esa excepción les ha permitido multiplicarse sin ningún límite. Ahora el Ayuntamiento quiere detener ese crecimiento mientras diseña un marco normativo que ponga orden a la situación.
Una medida preventiva, no punitiva
El objetivo declarado es triple: proteger el comercio de proximidad, preservar la diversidad comercial y evitar la saturación en determinadas zonas. El consistorio considera que la proliferación de estos establecimientos ha generado tensiones con el vecindario en algunos barrios. Las zonas con alta densidad residencial y las que sufren una fuerte presión turística son las más afectadas.
La suspensión abarca tanto las nuevas licencias como las comunicaciones para obras de nueva implantación o ampliación de actividades de este tipo. Los mercados municipales quedan fuera de la medida de forma explícita.
Los números de las inspecciones
Mientras se elabora la nueva normativa, las inspecciones continuarán. Durante este mandato, el consistorio ha puesto en marcha catorce campañas de multiinspección en varios distritos. En todas se han encontrado incumplimientos. Más de 230 locales han sido revisados, y los resultados han sido sistemáticamente preocupantes.
La campaña más amplia tuvo lugar en el Eixample en diciembre de 2024. Se inspeccionaron 112 establecimientos y los resultados fueron contundentes: más de 1.440 infracciones vinculadas a los requisitos de la licencia, 252 relacionadas con la salud pública, 163 con la gestión de residuos, 123 en materia laboral y 116 vinculadas a Hacienda. Una acumulación de irregularidades que deja poco margen para la duda.
El Ayuntamiento subraya que las limitaciones ya aplicadas han demostrado ser eficaces. Pero eficaces no significa suficientes. Sin un plan de usos claro, el problema tiende a reproducirse en otras zonas. Por eso la suspensión no es el punto de llegada, sino el punto de partida de una regulación más sólida.
Comercio de barrio como política urbana
Barcelona ha construido a lo largo de los años un modelo comercial basado en la diversidad y la proximidad. Tiendas de barrio, mercados, pequeños establecimientos especializados: un tejido que da vida a las calles y cohesión a los vecindarios. La irrupción masiva de supermercados abiertos toda la noche ha puesto en tensión ese modelo en algunos puntos de la ciudad.
La medida aprobada este miércoles no pretende eliminar ningún tipo de comercio. Busca garantizar que el crecimiento de un formato concreto no se haga a costa de la convivencia ni de la salud del tejido comercial en su conjunto. Un año para pensar bien la regulación. Y mientras tanto, un freno necesario.







