El Barça cayó en Mendizorroza ante un Alavés que se jugaba la permanencia y puso mucha más necesidad sobre el césped. El equipo azulgrana, ya campeón, presentó una alineación muy distinta a la del clásico y no encontró la continuidad suficiente para remontar un partido incómodo. La derrota deja sin opciones el objetivo simbólico de los 100 puntos y corta una racha goleadora que llevaba 57 partidos en pie.
Hansi Flick apostó por una rotación amplia. Del equipo que había jugado contra el Madrid solo repitieron Cubarsí, Rashford y Olmo. El técnico también dio minutos al debutante Álvaro Cortés, una de las notas positivas de la noche. El contexto no era sencillo para un joven que entraba en un estadio tenso, ante un rival que necesitaba puntuar, pero respondió con personalidad y compitió con una madurez notable.
Un buen inicio que se fue apagando
Pese a los cambios, el Barça empezó con buenas sensaciones. La pelota circulaba con criterio a través de Bernal y Olmo, y Rashford se mostró muy activo en los primeros minutos. El inglés, rodeado todavía por el debate sobre su futuro en el club, amenazó al Alavés con velocidad y desborde, pero no transformó ninguna de sus acciones en gol. Roony también tuvo un arranque prometedor, con un disparo cruzado que rozó el palo, aunque después fue perdiendo presencia.
El equipo azulgrana tuvo fases de control, pero le faltó profundidad real. El juego llegaba hasta tres cuartos de campo con cierta facilidad, aunque el último gesto no aparecía. Ni las conducciones de Rashford ni las apariciones de Olmo encontraron premio. En un partido sin gran presión clasificatoria para el Barça, la diferencia de urgencia entre los dos equipos se fue haciendo cada vez más evidente.
El Alavés encuentra el camino por la banda
Cuando parecía que el Barça podía madurar el partido, el Alavés empezó a crecer. El equipo de Sánchez Flores subió el ritmo, ganó duelos y encontró un punto débil en el carril de Koundé. El lateral francés no transmitió la seguridad de otros días y Rebbach lo aprovechó con llegadas repetidas desde la banda. Cada centro generaba incomodidad en una defensa que no terminaba de sentirse protegida.
El argelino puso a prueba a Szczesny en varias acciones y Tenaglia también estuvo muy cerca de marcar en una llegada clara. El gol llegó justo antes del descanso, en una jugada marcada por la mala fortuna y por una defensa poco contundente. Un mal despeje de Rashford tocó en Antonio Blanco y Diabaté definió con calma para superar al portero azulgrana.
En la segunda parte, el Barça intentó reaccionar, pero no recuperó la fluidez inicial. Lewandowski y Olmo dispusieron de ocasiones, aunque ninguna acabó en la red. El equipo acumuló presencia en campo rival, pero sin la agresividad necesaria para cambiar el signo del partido. El Alavés, en cambio, defendió con convicción y supo jugar con el marcador.
Álvaro Cortés, la mejor noticia de una noche discreta
En una actuación irregular del conjunto, Álvaro Cortés dejó motivos para el optimismo. El debutante ganó duelos, aguantó el ritmo físico y no se escondió en ningún momento. Su actuación fue seria, sobre todo porque llegaba en un partido exigente y con un rival muy intenso. Flick puede salir de Mendizorroza con una derrota, pero también con un nombre joven a seguir.
El partido había empezado con el pasillo del Alavés al Barça campeón, pero el homenaje no se trasladó al juego. Los locales no regalaron nada y compitieron como corresponde a un equipo que pelea por salvarse. El Barça tuvo ocasiones, pero se quedó sin gol por primera vez en mucho tiempo. Con esta derrota, los 100 puntos ya son imposibles y el tramo final de la temporada queda más orientado a gestionar esfuerzos que a perseguir récords.









