Hay una cifra que hoy centra todas las conversaciones futbolísticas del país: ocho puntos. Es el margen que separa al Barça del Real Madrid en la clasificación de LaLiga, y es la distancia que ha puesto en marcha la cuenta atrás del título. El conjunto de Hansi Flick sale hoy al Coliseum de Getafe (16.15 h) con 82 puntos y un partido menos que los blancos. Ganar no es solo obligatorio para seguir sumando: es la primera pieza de un puzle que podría acabar con el alirón mucho antes de lo que nadie esperaba, y con una imagen que el barcelonismo lleva semanas imaginando: el pasillo madridista en el Spotify Camp Nou.
Tres resultados, un título
Las cuentas plantean una posibilidad que hasta hace poco parecía lejana. Si el Barça gana hoy en Getafe y repite victoria el 2 de mayo en Pamplona contra Osasuna, y al día siguiente el Madrid no se impone en Cornellà-El Prat contra un Espanyol que se estará jugando la permanencia en Primera, los culés serían campeones ese mismo domingo 3 de mayo. Y entonces llegaría lo que ningún aficionado blaugrana se atreve a decir en voz alta pero todos piensan: el pasillo. El Madrid tendría que entrar al Spotify Camp Nou el 10 de mayo —el día del Clásico— haciendo el pasillo a un Barça ya coronado. Una escena que no se ve desde hace años y que, si las piezas encajan, podría ser una realidad en menos de dos semanas.
Tres resultados. Tres condiciones. Ningún milagro: el Espanyol tendrá toda la motivación del mundo para frenar al Madrid, y el Barça, pese a las bajas, lleva meses siendo el equipo más fiable de la competición.
El regalo del Madrid
El contexto lo puso ayer el Real Madrid en el Benito Villamarín. Un gol de Bellerín en el minuto 93 salvó un punto para el Betis y dejó a los blancos con 74 puntos, a ocho del líder. Fue uno de esos empates que explican muchas cosas: Arbeloa apostó por los suyos de siempre, dejó a Carvajal en el banquillo durante todo el partido y el equipo mostró una vez más la misma falta de intensidad y de recursos cuando el marcador no acompaña. Si el Barça gana hoy, la ventaja subirá hasta los once puntos con cinco jornadas por delante. Una renta que, en la práctica, ya es casi insalvable.
Las bajas que preocupan a Flick
La gran incógnita de la tarde en el Coliseum es cómo responde el Barça a dos ausencias muy importantes. La primera, y la más dolorosa, es la de Lamine Yamal. El extremo de Rocafonda cierra su participación en el campeonato con 16 goles y 12 asistencias —números de jugador franquicia— y no jugará ninguna de las seis jornadas que quedan por una lesión muscular. Su última aparición en la Liga fue en el Camp Nou contra el Celta, con un penalti provocado y transformado que decidió el partido. Difícil de sustituir, imposible de imitar.
La segunda ausencia es Eric García, que cumple sanción y no viaja a Getafe. Pese a todo, las estadísticas respaldan al equipo: sin Yamal, el Barça ha ganado cinco de los últimos seis partidos. La única excepción fue la derrota en Sevilla por 4-1, un resultado puntual que no rompe una dinámica sólida. Roony Bardghji es el candidato natural a ocupar el espacio que deja Yamal.
El camino hasta el título
Al Barça le quedan seis partidos: hoy Getafe, Osasuna en Pamplona, el Clásico en el Camp Nou, Vitoria, el Betis en casa y Mestalla. Al Madrid, siete jornadas que incluyen Cornellà, el Camp Nou, el Oviedo, el Sevilla y el Athletic. El papel lo aguanta todo, pero los números y las sensaciones apuntan en una sola dirección.
El título lleva nombre blaugrana desde hace semanas. La única pregunta que queda es cuándo se hará oficial y, sobre todo, si el barcelonismo podrá celebrarlo en casa con el pasillo madridista incluido.









