Un espectáculo de luz y música ha puesto punto y final a la visita del pontífice a Catalunya
El papa León XIV ha bendecido e inaugurado este miércoles la torre de Jesús de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, la más alta de un templo que se ha convertido en la iglesia católica más alta del mundo. La Sagrada Família, con 172,5 metros, es el edificio más alto de la capital catalana.
De esta forma, el pontífice ha puesto el punto y final a la misa que ha hecho en conmemoración del centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí, autor del templo. La ceremonia ha terminado con un espectáculo de música y luz.
Los cinco brazos de la cruz de la torre de Jesús siguen la geometría de doble giro que Gaudí dio en las columnas de la Sagrada Família: un cuadrado en el extremo exterior que se convierte en un octágono en el interior. Su revestimiento interior tiene cientos de piezas de ónix blanco. Para asegurarse de que la cruz resistiría los embates de los elementos naturales, la cruz fue sometida a descargas eléctricas de potencias similares a las de tormentas y vientos superiores a 150 km/h.
La cruz está revestida de cristal y unas 15.000 piezas de cerámica blanca esmaltada, un material pensado para que brille de día con la luz del sol y de noche mediante unos haces de luz dirigidos desde otras torres, siguiendo así la idea original de Gaudí.
Los brazos tienen unos cristales por los que entra la luz y desde donde está previsto poder contemplar los alrededores a partir del año 2028, cuando finalicen los trabajos interiores y se instale el ascensor. En el interior de la cruz cuelga el Cordero de Dios, del escultor Andrea Mastrovito.
León XIV ha presidido en el interior de la basílica la misa solemne con motivo del centenario de la muerte del arquitecto, y ya fuera de la basílica, el Papa ha rogado y esparcido agua bendita en la torre desde la fachada del Nacimiento, así como a las autoridades ya los fieles asistentes. En su bendición, hecha parcialmente en catalán y castellano, León XIV ha recordado a quienes han trabajado en la construcción de la basílica.
Después de un canto gregoriano ha comenzado el espectáculo de luz y sonido, con la participación de la Escolanía de Montserrat, y que también ha contado con la participación del público invitado, tanto dentro como fuera, que llevaba una especie de farolillos que iban iluminándose según el ritmo de la música.
El espectáculo ha contado con numerosos juegos de luces dentro y fuera de la basílica y un grupo de drones ha dibujado la cara de Gaudí en el cielo, junto con una cita suya: «Primero el amor, después la técnica». Un castillo de fuegos artificiales saliendo de las torres de la basílica ha puesto punto y final al espectáculo, que ha concluido con drones dibujando ‘Gracias’ en el cielo barcelonés.
El espectáculo inaugural ha culminado con el encendido de la cruz que corona la torre. A continuación, León XIV ha destapado la placa conmemorativa de su visita a la basílica, como las que ya existen por las visitas de Juan Pablo II en 1982 y Benedicto XVI en 2010.







