El tren orbital y una sociedad mercantil de inversiones han desbloqueado una negociación que llevaba meses atascada. Dos meses. Dos meses hace que el Govern retiró los presupuestos del Parlament para evitar una derrota que ya daba por hecha. Ahora, de repente, todo ha cambiado. ERC ha convocado un Consell Nacional para el lunes por la tarde con el objetivo de valorar si las condiciones están dadas para firmar un acuerdo con el PSC. Cuando un partido llama a su máximo órgano interno es porque la decisión es inminente. El pacto, si no hay sorpresa, es cuestión de días.
El objetivo compartido por los dos partidos es que el Parlament apruebe las cuentas antes de que acabe julio. Y lo que ha hecho posible llegar hasta aquí es, básicamente, un tren.
La propuesta de una línea orbital ferroviaria impulsada por ERC ha sido la llave que ha abierto el candado. Los republicanos quieren que la infraestructura esté completada hacia 2040, con una inversión de 5.200 millones de euros a cargo principalmente del Estado, aunque parte de la financiación podría venir del Banco Europeo de Inversiones. El tramo prioritario es el que debe conectar Granollers con Sabadell, acompañado de nuevos intercambiadores. ERC y el Govern presentarán el proyecto conjuntamente el próximo lunes.
Meses de bloqueo y un giro inesperado
Para entender cómo se ha llegado hasta aquí hay que volver a marzo. El día 18, un acuerdo de última hora entre ERC y el PSC evitó que el Parlament tumbara los presupuestos. El Govern los retiró y ambas partes ganaron tiempo para replantear la negociación. El problema de fondo era la recaudación del IRPF: ERC exigía el traspaso de la gestión de ese impuesto a Cataluña, y el Gobierno español se negaba en redondo. Esa exigencia ha quedado aparcada. Había que buscar otro camino.
ERC fijó cuatro condiciones para poder decir sí a los presupuestos: más equilibrio territorial, servicios públicos más sólidos —especialmente sanidad y educación—, refuerzo de la lengua catalana y avances en soberanía nacional. Las últimas semanas han servido para dar forma concreta a cada una de esas demandas.
El tren y la sociedad mercantil, las dos piezas que faltaban
La línea orbital responde directamente a la condición del equilibrio territorial. No es un proyecto nuevo: nació hace dos décadas, en tiempos del gobierno tripartito, y el ejecutivo actual lo recuperó en la Estratègia Ferroviària de Catalunya presentada el pasado noviembre. La idea es conectar en tren Mataró y Vilanova i la Geltrú pasando por Granollers, Sabadell, Terrassa, Martorell y Vilafranca del Penedès. Dicho de otro modo: unir la segunda y la tercera coronas metropolitanas, un territorio donde ERC aspira a obtener buenos resultados en las municipales del año que viene. Los republicanos insisten en que no hace falta partir de cero, que con obras menores sobre infraestructuras existentes ya se puede avanzar mucho.
El otro elemento que ha facilitado el desbloqueo es la creación de una sociedad mercantil para canalizar las inversiones del Estado en Cataluña. Sustituye al Consorci d’Inversions que Junts bloqueó en el Congreso a finales de abril. ERC no confía en los votos de Junts y prefiere un mecanismo que no dependa de esa cámara.
Si todo va bien, a mitad de semana se celebrará una comisión bilateral Estado-Generalitat para cerrar los puntos que necesiten el visto bueno de Madrid. Y el viernes 22 de mayo, el Consell Executiu podría aprobar los presupuestos en sesión extraordinaria. Sería el pistoletazo de salida de la tramitación parlamentaria, con el objetivo de tener las cuentas aprobadas antes del 31 de julio.






